El fuego deja dos muertos en Galicia

Un hombre lucha contra las llamas en Vigo. :: salvador sas / Efe/
Un hombre lucha contra las llamas en Vigo. :: salvador sas / Efe

Continúan sin control 17 de los 80 incendios que asolan Orense, Lugo y Pontevedra y que la Xunta considera que fueron provocadosLos fallecidos viajaban en una furgoneta que quedó atrapada por las llamas en el municipio de Nigrán

R. C. LA CORUÑA.

Los incendios de Galicia, la mayor parte de ellos provocados, ya han dejado fallecidos. Al menos dos personas murieron en una furgoneta que fue pasto de las llamas anoche en Nigrán, Pontevedra, confirmaron a Efe fuentes municipales. El suceso se produjo en la carretera que une las parroquias de Camos y Chandebrito, señalaron las fuentes.

La teniente de alcalde de Nigrán, Raquel Giráldez, detalló que sobre las 21:00 horas tuvieron conocimiento de que podría haber alguien atrapado en las llamas. Cuando los servicios de emergencia llegaron al punto se encontraron con el vehículo en llamas y en su interior dos personas fallecidas cuya identidad se desconoce por el momento.

Distintos puntos de Galicia se han visto afectados este fin de semana por el fuego. Diecisiete focos seguían ayer sin ser controlados, después de que el sábado se contabilizaran en toda la comunidad 80 incendios forestales que arrasaron más de 4.000 hectáreas.

Las situaciones de mayor riesgo se vivieron en Pazos de Borbén, una localidad pontevedresa de 3.000 habitantes, afectada por un frente de llamas de cuatro kilómetros. También se decretó el nivel 2 por el peligro para viviendas en las localidades pontevedresas de As Neves, Salvaterra do Miño, Baños de Molgas y Gondomar, en San Cristovo de Cea (Orense) y en Cervantes (Lugo).

Aunque no eran los únicos focos, el Gobierno gallego informó de que los efectivos de lucha contra incendios se centraron en el sur de Pontevedra, en San Cristovo y en Cervantes. La Consellería del Medio Rural aseguró que detrás de estos incendios hay una «clara intencionalidad y virulencia». El fuego de Pazos de Borbén, al que se desplazó la responsable de este departamento autonómico, Ángeles Vázquez, para supervisar las labores, empezó en el vecino municipio de Ponteareas a primera hora de la madrugada de ayer domingo, cuando las naves contra incendios ya no podían actuar, y quemó 1.500 hectáreas. Según informó el Gobierno gallego, las llamas afectaron también a la localidad de Redondela.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, se reunió con el equipo de extinción, el teniente coronel de la UME y el delegado del Gobierno en el Centro de Coordinación de Santiago para hacer un seguimiento de los fuegos. Ayer por la tarde trabajaban contra los incendios unas 350 brigadas, 220 motobombas, cuarenta palas y una veintena de medios aéreos, además de 160 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), apoyados por 18 motobombas y seis nodrizas, mientras esperaban cien refuerzos.

Esta ola de fuegos de otoño que sufre Galicia y que ha afectado a joyas naturales como el parque natural de O Xurés, en la frontera ourensana con Portugal, se produce con las plantillas de las brigadas recortadas después de que la Xunta haya despedido a los 436 operarios que solo contrata para el verano, pese a las críticas de los sindicatos.

Rodeados

En Baiona, la madrugada de este domingo, se inició otro frente en el entorno de A Virxe da Roca, en donde ya fue sofocado otro incendio esta misma semana. A poca distancia, en el municipio de Oia, las llamas también hicieron acto de presencia a poca distancia de casas, lo que obligó a los equipos de emergencias movilizados a desalojar también a los propietarios de las viviendas que estaban en riesgo. En Vigo, concretamente en la zona de A Madroa, otro frente seguía activo con numerosos medios implicados en su extinción.

En la provincia de La Coruña había un fuego que afectaba a la parroquia de Cures, en Boiro, que se inició a las 00.45 horas de ayer. En este incendio también fue preciso decretar el nivel 2 de alerta, pero ya fue desactivada. Un residente en Piornedo, una pequeña aldea en la parroquia de Donís, en Cervantes (Lugo), denunciaba que varios núcleos poblados de la zona ya están «rodeados» por un fuego «totalmente fuera de control» y aseguró que faltan medios de extinción para salvar esta reserva de la biosfera.

Este vecino de la Reserva de la biosfera de Os Ancares Lucenses, y Montes de Cervantes, Navia y Becerreá, que prefería mantener en el anonimato su identidad, destacó, en declaraciones a Efe, la magnitud de las llamas, que se veían a varios kilómetros de distancia.

Además, había incendios en Portugal, lo que obligaba a los medios de la comunidad a multiplicar sus esfuerzos para evitar que llegaran a España.

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