La CUP frustra el plan de JxC para hacer a Jordi Sànchez presidente

Los anticapitalistas rechazan el programa pactado con ERC por «autonomista» y acercan a la política catalana a nuevas elecciones

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Una vez más, la CUP vuelve a poner patas arriba la política catalana. Los anticapitalistas llevaban días avisando a sus socios que no se les puede ningunear y ayer dieron un puñetazo en la mesa. Ya no tienen el peso de la pasada legislatura, en la que vetaron a Mas y tumbaron los presupuestos, pero siguen siendo decisivos. El consejo político de la formación, el órgano donde debate las posiciones de calado, rechazó ayer el acuerdo de legislatura propuesto por JxCat y ERC y, lo que es aún más determinante, decidió que sus cuatro diputados se abstengan en una eventual investidura de Jordi Sánchez, el candidato propuesto por Carles Puigdemont.

El anuncio de la izquierda radical independentista llena de incógnitas las negociaciones entre los independentistas, justo cuando parecía que la renuncia de Puigdemont a optar a la reelección podía desencallar la situación. La CUP, que quería investir a Puigdemont como desafío al Estado, quiso dejar claro que no veta la figura del ex de la ANC, que no es del agrado de las bases anticapitalistas por su cercanía a Mas, sino que el rechazo es al acuerdo global planteado por las fuerzas secesionistas, que incluye la investidura de un presidente autonómico y la puesta en marcha de un Consejo de la República en Bruselas. El programa de gobierno de JxCat y ERC es «autonomista», según la CUP, que no está dispuesta a aceptar nada que no sea una hoja de ruta de «republicana», de despliegue de la declaración de independencia del 27 de octubre.

La abstención de los cuperos complica la aritmética para los secesionistas, si insisten en querer investir a Jordi Sánchez, a pesar de que su elección ya es de por sí complicada por su situación procesal y su condición de preso preventivo.

Sólo la renuncia al escaño de Puigdemont y Comín abriría una oportunidad al exlíder de la ANC

Así, con las cuatro abstenciones anticapitalistas, JxCat y ERC pueden sumar como máximo 66 votos. En primera vuelta no podrían llegar a la mayoría absoluta (68), pero con 66 votos sí ganarían la votación en segunda vuelta (la oposición suma 65). El problema para las dos principales listas secesionistas es que ni Puigdemont ni Comín, ambos en Bruselas, han podido hasta ahora ejercer su voto a distacia. En cambio, Sánchez y Junqueras, en prisión, sí han podido. Por tanto, tienen 64 escaños casi seguros, menos que los 65 de la oposición. Si JxCat y ERC consiguieran la abstención de Catalunya en Comú, ya podrían ganar la votación en segunda ronda, aunque la posibilidad de que los comunes colaboren es muy complicada. La otra opción que les queda a los independentistas es que el paso al lado de Puigdemont anunciado esta semana sea aún más profundo y renuncie, junto a Comín, a su acta de diputado. En ese caso, Jordi Sánchez sí sumaría más que la oposición, aunque fuentes de JxCat lo ven poco realista. La CUP dijo ayer que no hace falta que Puigdemont y Comín se aparten, sino que bastaría con que el expresidente de la Generalitat y el exconsejero de Salud deleguen su voto. No obstante, el juez del Supremo Pablo Llarena y un informe de los letrados del Parlamento rechazaron esta posibilidad, por lo que si la mesa de la Cámara diera su visto bueno, se arriesgaría a una querella. Y ERC no está por la labor.

Quedan dos alternativas más. Rehacer el principio de acuerdo que JxCat y ERC trasladaron a los cuperos, con otro candidato, o la última, la convocatoria de elecciones. De hecho, Puigdemont amenazó el viernes con que si Sánchez no puede ser investido, la política catalana estará abocada a nuevos comicios.

La cuestión es que la candidatura del expresidente de la ANC nació con mal pie y se le antoja poco recorrido. No solo por el rechazo generalizado que despierta entre el Gobierno central y los principales partidos de ámbito nacional, sino también por las dudas internas en el independentismo. ERC, que quiere un presidente efectivo, que se ponga a trabajar en cuanto sea investido, se desmarcó desde el minuto uno, recordando unas declaraciones de Puigdemont, dirigidas contra Junqueras, de que no se puede ser presidente desde la prisión.

ANC convergente

Los republicanos, y la CUP, no perdonan al ex de la ANC el giro convergente que imprimió a la plataforma soberanista bajo su mandato. Esquerra puntualizó ayer, en cualquier caso, su veto inicial. Fue una rectificación a medias. A través de su portavoz, Sergi Sabrià, aseguró que avalará a Sánchez si también lo hace la CUP, pero horas después se conoció el 'no' anticapitalista.

De momento no hay prisas entre el secesionismo, en tanto en cuanto no han empezado a correr los dos meses antes de la convocatoria automática de las elecciones. Se esperaba que Roger Torrent inicie la ronda de contactos a partir de mañana, pero ahora está por ver qué decisión adopta el presidente de la Cámara.

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