La flotilla del 'Aquarius' desvía su rumbo para evitar las olas de cuatro metros

A. AZPIROZ / A. CHECA MADRID / VALENCIA.

«Las condiciones climáticas durante la noche fueron muy duras con olas de hasta cuatro metros y viento de 35 nudos. El equipo médico ha pasado la noche atendiendo a personas afectadas por mareo». David Beversluis, uno de los doctores de Médicos Sin Fronteras a bordo del 'Aquarius', describió de esta manera el penoso viaje hasta Valencia de la flotilla que transporta a los 630 migrantes rescatados el pasado fin de semana cuando intentaban alcanzar las costas italianas desde las costas libias.

Tal y como apuntaban las previsiones, el clima no ha acompañado en la primera etapa del trayecto de 1.300 kilómetros que la flotilla inició el miércoles. Tanto que los tres barcos -el 'Aquarius', el 'Orione' de la Marina italiana y el guardacostas de este mismo país 'Dattilo'- se vieron obligados a cambiar de rumbo para buscar abrigo junto a las costas de Cerdeña. Este contratiempo podría retrasar la llegada a España, que este jueves se fijó para el sábado por la noche.

Según informó Beversluis, ayer por la mañana se repartieron alimentos suministrados por las autoridades italianas -naranjas, barras de cereales y té helado- y los migrantes pudieron descansar tras pasar una dura noche en la que hasta 80 de los 230 refugiados que viajan a bordo del 'Aquarius' tuvieron que ser atendidos por los mareos.

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