La Fiscalía rechaza sancionar al exjefe anticorrupción por su sociedad en Panamá

M. SÁIZ-PARDO

madrid. No habrá sanción disciplinaria contra el ex fiscal jefe Anticorrupción Manuel Moix por su sociedad en Panamá, el escándalo que le hizo dimitir el pasado 1 de junio, cuando ya estaba acosado por las supuestas interferencias a sus subordinados en el 'caso Lezo' sobre la corrupción en el Canal de Isabel II.

La Fiscalía General del Estado anunció ayer que ha archivado las dos denuncias contra Moix por supuestamente haber violado el régimen de incompatibilidades del Estatuto Orgánico del Ministerio Público, al ser propietario, junto a sus hermanos y en un 25%, de un chalet en la localidad madrileña Collado Villalba, que había heredado de su padre, pero que realmente estaba a nombre de una firma radicada en Panamá.

El fiscal jefe inspector, Fausto Cartagena, ha dado carpetazo a ambas denuncias al entender que Moix nunca incurrió en una «conducta corrupta» por haber heredado el inmueble. «Los hechos objeto de estas actuaciones constituyen una cuestión de naturaleza estrictamente privada, sin incidencia en el régimen de incompatibilidad de los miembros del Ministerio Fiscal», destaca Cartagena.

Sin «atisbo»

El fiscal insiste en que «no se advierte en los hechos denunciados atisbo alguno que permita incardinarlos en el tipo infractor disciplinario que pretende la denuncia, ni en ningún otro». El decreto añade que «ser titular del 25% de una sociedad cuyo único bien es un inmueble, sin participar en ese ente desempeñando funciones (...) no comporta la comisión de infracción disciplinaria alguna», pues en ningún momento fue gestor de esa sociedad.

El artículo 57.7 del estatuto de fiscal señala como incompatible con el cargo «el ejercicio de toda actividad mercantil». El artículo 57.8 de esta misma ley establece que los fiscales no pueden desarrollar «funciones de director, gerente, administrador, consejero, socio colectivo o cualquier otra que implique intervención directa, administrativa o económica en sociedades o empresas mercantiles, públicas o privadas».

Ninguno de estos dos preceptos, entiende Cartagena, sería aplicable a Moix, pues su relación con la mercantil panameña era exclusivamente ser heredero de la cuarta parte del chalet.

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