La Fiscalía belga pide más información a España y deja en libertad a los exconsellers

El Ministerio Público confirma que está en contacto con su defensa y justifica su decisión al considerar que «no hay riesgo de fuga»

ADOLFO LORENTE

Bruselas. Las euroórdenes se emitieron el viernes y ayer, por fin, a las 19:33 horas, la Fiscalía belga dio señales de vida sobre el procedimiento que se abrirá sobre los tres exconsellers que aún siguen huidos en Bruselas: Toni Comín, Lluis Puig y Meritxell Serret. El Ministerio Público informó en un comunicado que han estado en contacto con sus abogados y que dada su predisposición de entregarse a la justicia y que «no existe riesgo de fuga», han decidido no tomar medidas cautelares excepcionales, como puede ser su privación de libertad.

La Fiscalía desvela que han solicitado más información a España a través del sistema empleado para este tipo de procedimientos, llamado Eurojust. Aclara que este procedimiento nada tiene que ver con el iniciado el pasado 5 de noviembre y que terminó de forma abrupta después de que el juez Pablo Llarena decidiese retirar las euroórdenes que en su día emitió la Audiencia Nacional. Respecto a una posible comparecencia de los huidos ante el juzgado de instrucción, el Ministerio Público no descarta que se produzca en «un futuro próximo», pero evita entrar en más detalles. Ayer, precisamente, Comín, Puig y Serret se reunieron con sus abogados para ir preparando su defensa de cara a un largo procedimiento que podría prolongarse 90 días o más.

Más allá del plano judicial, el 'affaire' catalán ha vuelto a la sala de prensa de la Comisión Europea. Es verdad que sin la intensidad de antaño y con los mismos protagonistas de casi siempre (la mayoría italianos), pero la polémica ha vuelto. Y lo hace, de nuevo, erosionando la imagen internacional española con preguntas de algún corresponsal extranjero que quizá no haya pisado nunca España pero que no duda en vincular el país con Turquía en materia de derechos humanos. Bruselas lo sigue teniendo claro: apoyo cerrado a Madrid.

«Lo hemos repetido en muchas ocasiones y no vamos a ir comentando asuntos puntuales. Nuestra posición no ha cambiado. Es un asunto que compete al orden constitucional español», zanjó el portavoz del Ejecutivo comunitario, Alexander Winterstein. Bruselas sigue de perfil pese a la indignación del independentismo, que como se vio en las movilizaciones del domingo ha reavivado sus ataques hacia Europa porque la UE no dice lo que les gustaría. Pero el club, que continúa «pidiendo diálogo dentro de la Constitución», no cambiará su postura.

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