La fiscal cree que 'La Manada' violó a su víctima de manera «organizada»

Considera que se dieron los supuestos de la agresión sexual y que los acusados cayeron en «contradicciones determinantes»

PABLO OJER PAMPLONA.

Los cinco jóvenes integrantes de 'La Manada' violaron a la joven madrileña durante los Sanfermines de 2016 de una manera «conjunta y organizada», lo que se tradujo en una situación de «sometimiento» para la víctima que se quedó «sin posibilidad de reacción», aseguró ayer la fiscal Elena Sarasate.

Si de una forma se puede calificar la defensa que realizó la fiscal para justificar los 22 años y 10 meses que pide para cada uno de los acusados es de «contundente». Los abogados de las acusaciones se limitaron a incidir en algunos aspectos y a formular un escueto «nos adherimos a lo expuesto por la Fiscalía».

La conclusión de Sarasate fue que aquella noche del 6 al 7 de julio, en el portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona, la denunciante fue objeto de «una agresión sexual brutal y humillante». Para llegar a tal conclusión, la fiscal enumeró los tres supuestos precisos para una agresión sexual: violencia, humillación y ausencia de consentimiento.

Sarasate sostiene que la denunciante fue objeto de «una agresión sexual brutal y humillante»

Para la fiscal, hubo violencia, aunque no dejaran marcas. La propia forense advirtió de que entre el 30% y el 50% de las agresiones sexuales no provocan lesiones. Acciones como «agarrarla de los brazos, taparle la boca y decirle que se callara ya fue violencia». Pero, además, cree, se produjo una «intimidación gravísima». «Con cinco varones y en el lugar donde se encontraban, no tenía otra opción racional que someterse», afirmó. Todos los actos que se realizaron en ese portal, defendió, supusieron una humillación para la víctima. «En los vídeos se ve a varios varones realizando actos sexuales. La sujetan y la controlan como les interesa. En todo momento se ve a una persona inferior, rodeada de cinco jóvenes mucho más corpulentos que ella», apuntó la fiscal. En los audios, aseguró, las frases que se dirigían a ella son «todo imperativos».

Tampoco ve consentimiento. La fiscal solo observa «ignorancia deliberada» de los acusados. «Mejor no preguntar, no vaya a ser que nos diga que no quiere», expuso como explicación de su diagnóstico.

Poco creíbles

Pero también sustentó su acusación en las «contradicciones determinantes» en que dice que incurrieron los acusados durante su declaración. Como ejemplo más claro, Sarasate explicó el beso que la víctima se dio con uno de los acusados justo antes de entrar en el portal. La joven reconoció en la declaración inicial, antes de que hablaran los acusados, que se había besado con Ángel Boza. «A ellos se les abrió el cielo y todos dijeron que se había besado con Boza. Sin embargo, las imágenes parecen mostrar que más bien fue con Cabezuelo».

Otra de las contradicciones, según la fiscal, se dio cuando afirmaron que ella les aseguró que podía «con dos, con cinco, o con los que me echen» cuando se dirigían al portal de agresión sexual. «No puede ser cierto cuando en todo momento ella dijo que eran cuatro».

Recordó que «ella era una chica de 18 años perfectamente normal, con una vida sexual normal», y dudó de que «en siete minutos de conversación se va con unos desconocidos, con cinco, y practican sexo sin preservativo», explicó restando toda credibilidad a los acusados.

Todo esto llevó a la fiscal a afirmar que «la joven no sospechaba ni remotamente lo que estaba pasando». Los acusados, por el contrario, «actuaron de forma conjunta y organizada» y «cuando terminaron y consiguieron lo que querían, la dejaron tirada y semidesnuda».

Sarasate dudó de las palabras de la policía municipal que redactó la denuncia. La agente afirmó que la víctima le había dicho que sabía que le grababan. «No podemos creer que un agente policial recoja en la denuncia hasta las contraseñas de Google y no un acto tan importante como ese», afirmó la fiscal.

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