«Para ellos es una fiesta, pero yo veo mucha tristeza»

A Lluís, un aficionado del Barça, ayer le chafaron el plan: su equipo jugó contra el Deportivo Las Palmas a puerta cerrada en el Camp Nou. «Era el único motivo que tenía para salir de casa hoy, no tengo ninguna gana de pasear por Barcelona», comentaba en las inmediaciones del estadio, al que se había desplazado sin saber que permanecería cerrado. «Para los independentistas hoy es una fiesta, pero yo veo mucha tristeza y mucha preocupación en el ambiente. Si tienes 'una mica de cap', un poco de cabeza, tienes que estar preocupado cuando tu propio vecino de escalera te monta cada noche una cacerolada. La división entre los catalanes se empieza a exteriorizar».

Lluís culpa a los gobernantes «de aquí y de allí», por el «fanatismo» de unos y la «incapacidad de los otros de ser flexibles y de conectar con las necesidades de Cataluña». «Entre unos y otros han matado la convivencia. Nos quieren llevar a un mundo que no sabemos cómo es. ¿Qué necesidad teníamos, si vivíamos bien y en paz?», se pregunta. Al menos, el Barça marcó tres goles.

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