La fauna salvaje provocó 20.500 accidentes de tráfico durante 2017

Los jabalíes, los corzos y los ciervos, principales implicados en unos siniestros en los que murió una persona y 18 resultaron heridas graves

J. LUIS ÁLVAREZ MADRID.

Las especies cinegéticas, excluidas las aves, provocaron 20.492 accidentes de tráfico durante 2017, según datos facilitados por la Dirección General de Tráfico (DGT). En estos mismos siniestros una persona resultó muerta (en Castilla-La Mancha), 18 tuvieron que ser hospitalizadas a consecuencia de las lesiones que presentaban y 308 fueron atendidas sin necesidad de ser ingresadas en un centro sanitario. A estos siniestros hay que sumar todos los atropellos de especies cinegéticas que no son recogidos en los partes de las distintas policías de tráfico y que, por lo general, se saldan únicamente con daños de chapa y la muerte del animal.

Según los datos de la DGT, la especie que más accidentes causó el año pasado en las carreteras españolas fue el jabalí, cuya población crece ya incluso en los alrededores de las grandes ciudades, con 10.141 siniestros. Le siguen los corzos, cuya presencia en las carreteras de montaña se hace muy peligrosa y que protagonizó 7.641 siniestros.

A mayor distancia están los accidentes provocados por los ciervos, con 1.416 siniestros, y los zorros con 726. La quinta especie de animal salvaje implicado en un accidente de tráfico, y que a buen seguro la mayoría de los conductores no sabría distinguir de otro miembro de la familia de los mustélidos, es el tejón, que causó 277 siniestros.

Por comunidades autónomas, a la cabeza de los siniestros causados por especies objeto de caza están Castilla y León con 8.832 accidentes, en los que se incluye el atropello de un oso pardo que es una especie protegida; Galicia con 3.326; y Castilla-La Mancha con 1.923. Según explica el presidente de la Real Federación Española de Caza, Ángel López Maraver, el responsable del accidente de tráfico al atropellar una especie cinegética «es el conductor si no hay actividad cinegética y han pasado doce horas después de la batida. Eso quiere decir que durante el día de la cacería el responsable es el coto donde se ha celebrado la batida, por los movimientos que haya podido generar la acción cinegética. A partir de ahí el responsable es el conductor». Así es desde la modificación de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial de 2014. Esta normativa añadía que también podrá ser responsable el titular de la vía en la que se produzca el accidente como consecuencia de «no haber reparado la valla de cerramiento en plazo, en su caso, o por no disponer de la señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión de vehículos con los mismos».

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