¿Existe realmente un boicot por el 'procés'?

El sector recuerda que gran parte de los proveedores de las compañías de Cataluña son de otras autonomías y saldrían perjudicadas Las empresas niegan sufrir el castigo de los consumidores del resto de España, que suponen la mitad de su mercado

D. VALERA MADRID.

La crisis de Cataluña ha trastocado la perspectiva sobre la evolución económica y puesto en guardia al sector empresarial asentado en dicha comunidad. Las malas previsiones sobre el crecimiento en la región (la incertidumbre puede restar entre siete décimas y 2,7 puntos al PIB de 2018, según la Autoridad Fiscal) y la ralentización del consumo (en octubre hasta el 70% del comercio catalán redujo sus ventas) son riesgos que preocupan a las compañías. Sin embargo, una de las últimas amenazas para las sociedades catalanas es que pueda producirse un boicot a sus productos en el resto de España como consecuencia del desafío independentista. Un runrún que se ha escuchado en repetidas ocasiones, pero que desde la declaración unilateral de independencia del Parlament ha cobrado nuevos bríos.

Este escenario, de producirse, agravaría las previsiones para muchas empresas catalanas que tienen en el mercado español a su principal cliente. Sin embargo, en un mundo globalizado no sólo perjudicaría a la economía y a las compañías de Cataluña, sino que tendría efectos colaterales adversos en sociedades de toda España, muchas de las cuales forman parte de la cadena de producción de los bienes catalanes.

No es la primera vez que los productos de Cataluña sufren la amenaza de un boicot. Ya ocurrió en 2004, cuando unas polémicas declaraciones del entonces líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, provocaron este fenómeno de protesta que se cebó sobre todo en la industria del cava. Un temor que se agrava ante la proximidad de las fechas navideñas, que representa el 40% de las ventas para este sector. Para marcar distancias, un referente como Codorníu ya trasladó su sede social a La Rioja y el presidente de Freixenet -y también de la Cámara de Comercio de España-, José Luis Bonet, ha reiterado su postura contraria a la deriva independentista.

Cataluña exporta más productos a Aragón, su principal socio comercial, que a Francia

Pero, ¿existe un boicot? Según el informe 'El impacto del desafío independentista en la reputación de las empresas catalanas', elaborado por Reputation Institute, un 23% de los consumidores españoles de fuera de Cataluña ha dejado de comprar productos procedentes de esta región, Asimismo, otro 21% contempla tomar esa medida en el futuro. Sin embargo, desde el sector empresarial ponen en duda esas cifras tan elevadas. «Si hubiera un boicot de una quinta parte de los consumidores españoles estaríamos en la ruina», señala Carles Rivadulla, vicepresidente de Empresaris de Catalunya, una asociación que defiende la permanencia de Cataluña en España. En la misma línea, el 92% del comercio catalán niega haber sufrido un boicot a sus productos, según la patronal Pimec.

Para Rivadulla todavía es pronto para saber si hay un impacto en las exportaciones al resto del país. En cualquier caso, pide «no caer en la espiral del rencor del boicot», que a su juicio es lo que querrían los secesionistas. Este empresario reconoce que hay «preocupación», pero también considera que desde la aplicación del artículo 155 de la Constitución se vive una situación de «calma tensa» hasta las elecciones autonómicas del 21 de diciembre. Por eso manda un mensaje de «tranquilidad» a los consumidores y de «confianza» a los inversores: «No nos abandonen».

Unos 17.900 millones

También el presidente de la CEOE, Juan Rosell, reclamó hace unos días que no se produjese un boicot. Y es que Cataluña es la comunidad autónoma que mas exportaciones realiza hacia terceros países, pero también a nivel interregional en España, que supone la mitad de su mercado. De hecho, Cataluña en 2016 obtuvo un superávit comercial de 17.900 millones en los intercambios con otras comunidades, según se desprende de la información sobre balanzas comerciales analizada por el Centro de Predicción Económica (Ceprede).

Este estudio muestra que Aragón es el principal destino de ventas para Cataluña con 10.782 millones de euros. Una cantidad superior a lo que representan las exportaciones a un país entero como Francia (9.900 millones) o Alemania (6.935 millones). La Comunidad Valenciana también es otro de los principales mercados para Cataluña, con 4.994 millones en ventas, al igual que Madrid (4.256 millones) o Andalucía (2.884 millones). Estos datos ponen de manifiesto que un boicot a los productos catalanes tendría efectos negativos para el resto del país.

Pero además, un boicot también perjudicaría a numerosas compañías de otras partes de España, ya que son proveedoras de las compañías catalanas. Una situación que ya advirtieron, por ejemplo, los empresarios extremeños del sector agroalimentario que proporcionan gran cantidad de productos del campo a las compañías catalanas. Por tanto, si las empresas catalanas sufren el impacto del boicot, indirectamente también lo harán otras sociedades, muchas de ellas pymes, del resto del país, lo que recuerdan pondría en riesgo los empleos.

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