La exaltación de la figura de Franco en el pazo de Meirás desata una tormenta política

Escaleras del pazo, en las que se ha colocado un busto de Franco. :: CONCHI PAZ
Escaleras del pazo, en las que se ha colocado un busto de Franco. :: CONCHI PAZ

La hija del dictador ha cedido la gestión de las visitas públicas a la Fundación Francisco Franco

J. LUIS ALVAREZ

La gestión del pazo de Meirás por la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) ha puesto en pie de guerra a los partidos políticos, que denuncian que está siendo utilizado para exaltar la figura del dictador. La polémica surge tras la cesión de la organización de las visitas al palacete a la Fundación, una vez que el Tribunal Supremo desestimó en 2010 el recurso presentado por la hija del dictador, Carmen Franco, contra la decisión de la Xunta de Galicia de declarar el inmueble como bien de interés cultural.

De esta manera, la familia Franco está obligada a abrir el pazo a las visitas durante cuatro días al mes. Y para ello, los descendientes del exjefe del Estado optaron por ceder todo el funcionamiento de las visitas a la FNFF. Esta decisión está en el origen de la tormenta política, que comenzó con una denuncia del Bloque Nacionalista Gallego en la que avanzó que pedirá al Gobierno autonómico que impida esa gestión, unas protestas a las que se sumó En Marea, la confluencia gallega de Podemos.

Desde la Fundación no tardó en llegar la respuesta en forma de comunicado. Según éste, «la izquierda española sigue instalada en el guerracivilismo». Además, se destaca que «claramente, el objetivo de la izquierda no es ni la FNFF ni el Pazo de Meirás, sino desgastar al PP al amenazarlo: si cumple la ley, es fascista. Un cuento de niños que, a pesar de haberse repetido en numerosas ocasiones, no ha perdido eficacia».

La Fundación considera que los ataques que recibe buscan «desgastar» al Partido Popular

La Fundación concluye que gestionar las visitas del inmueble representa «una excelente oportunidad para mostrar al gran público la grandeza de la figura de Francisco Franco, para potenciar el turismo a Galicia y para difundir el patrimonio gallego en el mundo».

Ante esta respuesta, el BNG reiteró su denuncia de que las visitas al palacete servirán para «hacer apología de la dictadura y de la figura del dictador». Por ello, la portavoz de la formación nacionalista en el Parlamento Europeo, Ana Miranda, avanzó que ha pedido a las instituciones comunitarias la condena rotunda de esta iniciativa que constituye una «apología del fascismo».

Hitler o Mussolini

En un comunicado, Miranda cuestiona «si sería admisible que en Alemania o Italia existiesen palacios y fundaciones dedicados a exaltar la memoria de Hitler o Mussolini», mientras que en España FNFF ha recibido durante años fondos públicos para «defender valores antidemocráticos y una dictadura que provocó un gran número de asesinatos».

Por su parte, los socialistas gallegos preparan dos iniciativas para presentar en el Parlamento regional que buscar reprobar las afirmaciones de la Fundación y la utilización del pazo para exaltar la figura del dictador, lo que supone una «manipulación histórica», según la portavoz de Cultura del PSdeG, Concepción Burgo.

La Xunta de Galicia hizo ayer pública su postura en este asunto. Su vicepresidente, Alfonso Rueda, especificó que estarán atentos para que la FNFF tenga un «comportamiento democrático» con las visitas al pazo de Meirás. Rueda, que recordó que ya abrieron un expediente sancionador a la familia Franco ante las trabas para abrir las puertas del pazo de Meirás, advirtió que ahora harían exactamente lo mismo si se detectase que en esas visitas se elogia la figura de Franco.

De esta manera, 41 años después de la muerte de Franco, el pazo de Meirás, ubicado en la localidad de Sada (La Coruña), vuelve a ser noticia durante el verano. El palacete que perteneció a la escritora Emilia Pardo Bazán fue comprado a sus herederos por las autoridades franquistas coruñesas para regalárselo al dictador. De esta manera, el inmueble y tres hectáreas de terreno que lo rodean constituyeron el solaz de recreo veraniego de Franco. A su muerte pasó a manos de su herederos que ostentan el título de señores de Meirás, cargo que actualmente recae en el nieto del exjefe del Estado, Francisco Martínez-Bordiu.

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