Esquerra y la CUP trasladan la responsabilidad de la investidura al expresidente

C. REINO

barcelona. Un día después de que JxCat pusiera toda la responsabilidad de la investidura sobre los hombros de la CUP, los anticapitalistas se la quitaron de encima y se la devolvieron a Carles Puigdemont. La formación antisistema insistió en que si se les propone un programa autonomista no se moverán de la abstención, y volvieron a poner sobre la mesa dos soluciones para desencallar la investidura: que Carles Puigdemont y Antoni Comín deleguen su voto, lo que supondría un desafío a los tribunales, o bien que dejen el escaño. Esta última posibilidad la contempló Puigdemont el miércoles, aunque su entorno lo negó ayer.

El supuesto de unas nuevas elecciones está descartado, aseguró el portavoz de JxCat, Eduard Pujol, por lo que los dos únicos escenarios que quedan para que salga adelante la investidura del presidente de la Generalitat son un gesto de renuncia por parte de Puigdemont o que los anticapitalistas reculen.

La izquierda radical independentista no quiere hablar de nombres, si bien en los últimos días ya ha dejado claro que no apoyará a un candidato vinculado al PDeCAT, como Jordi Turull, Josep Rull o Marc Solsona. En el caso de Quim Torra, diputado de JxCat y expresidente de Ómnium, la CUP admitió ayer que «puede generar menos antipatía».

Desde Bruselas, JxCat reiteró tras reunirse el miércoles con Puigdemont que el candidato sigue siendo Jordi Sànchez, a pesar de que Esquerra había emplazado a sus socios a proponer otro aspirante. Marta Rovira insistió ayer: «Estamos a la espera de tener un acuerdo para que haya un candidato que aguante una investidura efectiva».

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