Esquerra se resiste a que Puigdemont la arrastre a la ilegalidad con su investidura

Carles Puigdemont y Marta Rovira, durante la marcha independentista del pasado 7 de diciembre en Bruselas. :: sTEPHANIE LECOCQ / efe/
Carles Puigdemont y Marta Rovira, durante la marcha independentista del pasado 7 de diciembre en Bruselas. :: sTEPHANIE LECOCQ / efe

La elección del presidente de la Generalitat por vía telemática impide el acuerdo entre las fuerzas secesionistas

CRISTIAN REINO BARCELONA.

La política catalana sigue pendiente de la decisión que adopte Carles Puigdemont sobre su futuro político. Junts per Catalunya y Esquerra han acercado posiciones, pero mantienen el choque en el punto central de las negociaciones: la investidura del presidente de la Generalitat.

El exjefe del Ejecutivo catalán quiere ser investido como sea. Pretende continuar la confrontación con Madrid y amaga con regresar a España tras ser investido, lo que dejaría una imagen de impacto, la de la Policía española deteniendo al presidente recién elegido por el Parlamento catalán. Puigdemont y su núcleo duro de Junts per Catalunya insisten en la vía rupturista, a pesar de que cada día que pasa se registran nuevas bajas en las filas independentistas. El martes fueron Artur Mas y Carles Mundó, y ayer, Neus Lloveras anunció que dejará de presidir la Asociación de Municipios por la Independencia.

El exalcalde de Gerona ha arrastrado ya al PDeCAT y quiere hacer lo mismo con Esquerra. Pero los republicanos se resisten, aunque su situación, a medida que se acerca el día de la investidura es más complicada. Puigdemont se reunió el martes por la noche en Bruselas con Marta Rovira, secretaria general de ERC, y ambas candidaturas lograron cerrar un principio de acuerdo después de varios encuentros infructuosos.

Junts per Catalunya plantea dos opciones para la investidura: telemática o la elección delegada

Aunque en un primer momento desde Junts per Catalunya se quiso presentar el entendimiento como el pacto definitivo que desencallaba la investidura, Esquerra se apresuró a echar agua al vino. En lo que están de acuerdo ambas fuerzas es en que la legislatura debe comenzar el próximo miércoles, día fijado por Mariano Rajoy para la constitución de la Cámara y en que la Mesa del Parlamento autonómico debe tener mayoría secesionista, lo que cierra la puerta a los comunes. «Hemos conseguido que Puigdemont descarte el bloqueo de la legislatura», dijeron ayer fuentes republicanas.

También acordaron que intentarán investir a Puigdemont. Hasta ahí llega el consenso. La fórmula que elegirán para reelegir al líder de Junts per Catalunya sigue en el aire. Fuentes de ERC apuntaron que el expresidente de la Generalitat trasladó dos propuestas a Rovira, que son la investidura telemática y la elección delegada, que implica que el discurso lo leería otro diputado distinto al candidato. Ambas opciones son de difícil ejecución pues entrarían en colisión con el reglamento de la Cámara. Bajo esos formatos es muy probable que la investidura acabe recurrida en el Tribunal Constitucional y puede que anulada, lo que agravaría desde el primer minuto las relaciones entre las instituciones catalanas y las del Estado.

Informe jurídico

Esquerra nunca ha sido partidaria de la investidura telemática y de hecho desde el primer momento su posición fue dejar la decisión en manos de los letrados del Parlamento. Junts per Catalunya, en cambio, cree que quien tiene que tomar la decisión es la Mesa de la Cámara. En cualquier caso, ERC se ha comprometido a estudiar la viabilidad de ambas iniciativas y sus servicios jurídicos ya las están analizando. Igual que los letrados del Parlament, que por iniciativa propia y sin que ninguna formación se lo haya pedido están elaborando un informe al respecto. Fuentes de la Cámara catalana dieron ayer por hecho que los letrados no avalarán las dos fórmulas de investidura creativas .

Los independentistas se aferran, no obstante, a que el reglamento no prohíbe de forma explícita la opción de que el candidato pueda ser investido sin estar presente en la votación. En cuanto el informe esté sobre la mesa, ERC tendrá que tomar una decisión de calado: acompañar en la ilegalidad al exalcalde de Girona o apartarse. En ese punto, el expresidente de la Generalitat, a quien ya le empiezan a enseñar la puerta de salida desde el PDeCAT, deberá decidir si sigue adelante o da un paso al costado, como sugiere Artur Mas. También el exconsejero Andreu Mas-Colell, que lleva días abogando por un gobierno técnico, sin Puigdemont ni Oriol Junqueras.

El otro elemento que está sobre la mesa de las conversaciones entre los partidos secesionistas es la posibilidad de que Puigdemont, tras ser investido, nombre un 'conseller en cap', quien desde Barcelona llevaría la gestión gubernamental del día a día en caso de que el presidente de la Generalitat decida no regresar a España para evitar ser detenido. Marta Rovira podría ocupar este cargo, aunque Esquerra Republicana reivindica también a Junqueras como vicepresidente.

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