Esquerra presiona al expresident para que renuncie a la reelección

Ernest Maragall defiende que Cataluña no necesita «más mártires», mientras JxC se mantiene firme sin descartar del todo una investidura presencial

CRISTIAN REINO

barcelona. La guerra que libran Junts per Catalunya y Esquerra por la investidura de Carles Puigdemont ha dejado de ser soterrada. Los republicanos lanzaron ayer el aviso más explícito al expresidente de la Generalitat, que sigue enrocado en su intención de optar a la investidura, ya sea desde Bruselas o incluso de manera presencial, según afirmó su abogado en TV3.

ERC, a través de dos pesos pesados como Ernest Maragall y Joan Tardá, presionaron a Puigdemont para que dé un paso al lado y renuncie a la reelección, pues, a juicio de la formación independentista, lo que ahora es más urgente es la formación de un gobierno que pueda poner fin al 155. El más contundente fue el exsocialista. «No necesitamos más mártires, el país está por encima de cualquier persona», aseguró. Maragall, elevado esta semana a los altares del independentismo más radical, tras el discurso que pronunció como presidente de la Mesa de Edad en la constitución de la Cámara, alertó de los riesgos que puede acarrear investir a Carles Puigdemont, en la medida en que se mantendría el bloqueo institucional y la vigencia del 155, como ya ha advertido el Gobierno central. «El país no nos perdonaría que nos enredásemos de nuevo en el círculo vicioso de represión, amenaza, judicialización y encarcelamiento», dijo.

En la misma línea, Joan Tardá, en la Cope, dejó bien claro que entre las opciones que baraja ERC está una investidura sin el exalcalde de Girona. «Contemplamos todas las posibilidades», afirmó el diputado republicano en el Congreso. Unas declaraciones que se suman a las que Marta Rovira hizo hace una semana, pidiendo «realismo» al expresidente catalán, que era tanto como decirle que la investidura a distancia no será posible.

Básicamente, lo que Maragall dijo ayer no difiere de lo que Artur Mas expresó el día que anunció su renuncia a la presidencia del PDeCAT. Mas avisó a Puigdemont que lo primero es el país, luego el partido y lo último, la persona. Desde hace semanas, sectores del soberanismo tratan de presionar a Puigdemont para que reconsidere su planteamiento. Pero en Junts per Catalunya, de manera oficial, no lo contemplan de ninguna manera.

Lo que está sobre la mesa es la pugna entre los dos principales actores del independentismo por imponer sus tesis, tras el 21-D. Junts per Catalunya y Puigdemont defienden que el conflicto institucional con el Gobierno debe mantenerse. Y afirman por activa y por pasiva que investir a cualquier otro candidato que no sea el presidente cesado y huido a Bruselas es asumir el 155. El abogado del expresidente de la Generalitat aseguró ayer que no descarta ningún escenario para la investidura de Puigdemont, ni siquiera su presencia física en el Parlamento el día del debate y votación. Lo que no aclaró es cómo pretende hacerlo, pues pesa sobre él una orden de detención desde que huyó a la capital belga el 30 de octubre.

Pugna secesionista

En el independentismo se da por hecho que si el expresidente es investido a distancia, desde Bruselas, Puigdemont difícilmente podrá tomar posesión y la investidura sería impugnada por el Gobierno. Aun así, Puigdemont se mostró el viernes partidario de gobernar a distancia desde Bélgica, aunque en Junts per Catalunya estudian también apelar a la «inmunidad» como diputado para evitar su detención. Inmunidad no es impunidad, replicaron, no obstante, desde la Fiscalía.

ERC, en cambio, apuesta por la formación de un gobierno lo más rápido posible, para tratar de recobrar una cierta normalidad institucional. La prioridad es que Cataluña recupere su autogobierno, mantienen los republicanos. «Hay que asegurar el tiro», apuntan fuentes de la formación. «Hay que garantizar que haya una investidura que no sea impugnable, porque el Gobierno podría no darnos otra oportunidad y mantener el 155 en vigor durante un largo periodo», avisan. En Esquerra tienen más que dudas sobre la investidura a distancia (telemática o delegando la representación) y se remiten a la decisión que deberá tomar la mesa del Parlamento.

Los letrados de la Cámara desaconsejan la 'teleinvestidura', por lo que el pulso entre los cuatro miembros secesionistas de la mesa (dos neoconvergentes y dos republicanos) puede ser de época. Esta será la primera gran decisión del nuevo presidente de la Cámara. En caso de vía libre a la elección telemática, incluso el Constitucional podría actuar de manera preventiva y suspender la celebración de la votación.

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