Esquerra pide a Urkullu que medie ante Puigdemont para facilitar la investidura

Urkullu y Puigdemont se reunieron el 19 de junio pasado. :: t. albir / efe/
Urkullu y Puigdemont se reunieron el 19 de junio pasado. :: t. albir / efe

Marta Rovira llamó al lehendakari para que intente que el expresident desista de su enrocamiento

MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, ha solicitado al lehendakari, Iñigo Urkullu, que interceda ante Carles Puigdemont para permitir que la investidura del nuevo presidente de la Generalitat se desbloquee y la política catalana pueda entrar en una fase de cierta normalidad institucional.

Según fuentes de toda solvencia consultadas por este periódico, la llamada de Rovira al lehendakari -que pudo realizarse a finales de enero o principios de febrero, cuando el presidente del Parlament, Roger Torrent (también de Esquerra), aplazó el pleno de investidura- pretendía que Urkullu retomase la estrecha comunicación que mantuvo con Puigdemont en septiembre y octubre para hacer ver al expresident huido en Bruselas que lo más realista es asumir que no podrá ser investido si no vuelve a Cataluña. Lo que podría abrir la puerta a que el candidato de Junts per Catalunya se aparte para dar opción a otro aspirante. Fuentes del Gobierno vasco se limitaron a señalar ayer que no informan sobre los contactos que pueda mantener el lehendakari si él no decide hacerlos públicos.

Urkullu terminó decepcionado con la intensa mediación que protagonizó desde julio hasta octubre para que Puigdemont convocara elecciones, una implicación personal que no pudo evitar el «choque de trenes» que pretendía frenar. Aquellas gestiones se frustraron a última hora cuando Carles Puigdemont cambió de opinión súbitamente el 27 de octubre, y renunció a adelantar las elecciones como le había anunciado a Urkullu la víspera y provocó la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno de Mariano Rajoy.

Dos días después, el president destituido se fugó a Bruselas y, desde entonces, la relación con el lehendakari prácticamente se cortó, a excepción de algunos mensajes contados. Fuentes cercanas a Urkullu aseguraban el pasado enero que el lehendakari en ningún caso se involucraría de nuevo en la crisis catalana a no ser que recibiera una petición expresa de alguna de las partes. Eso es, precisamente, lo que había pasado en la reunión que Puigdemont y Urkullu celebraron el pasado 19 de junio en el Palau de la Generalitat, que es cuando el president le pidió al lehendakari que le abriera un cauce de diálogo con el Gobierno central. Una petición de parte es lo que también se produjo hace unas semanas a través de la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira, aunque desde la Presidencia del Gobierno vasco no confirman que haya derivado en nuevos movimientos de mediación por parte de Urkullu.

Lo que sí señalan fuentes conocedoras de la llamada de Rovira es que el lehendakari mostró inicialmente su sorpresa por el hecho de que Esquerra requiera ahora su colaboración para interceder ante Puigdemont cuando en los convulsos días de finales de octubre la posición de la formación republicana fue clave para que Puigdemont se echara atrás en su decisión de adelantar las elecciones autonómicas. Por ejemplo, con la posición contraria que adoptó la propia Marta Rovira en la larga reunión que mantuvo el núcleo duro que dirigía el procés la noche del 26 de octubre, cuando dijo entre lágrimas que les iban a llamar «traidores» si no proclamaban la república; o cuando el diputado Gabriel Rufián escribió la mañana del 27 de octubre el famoso tuit de las «155 monedas de plata», en una evidente referencia a la traición de Judas.

Ante el juez Llarena

La petición trasladada por Esquerra cuadra con la estrategia que ha seguido la formación republicana en el último mes para presionar a Puigdemont a fin de que dé un paso a un lado y desbloquee la investidura. Con el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, en prisión provisional, Marta Rovira es quien está ahora a los mandos del partido, aunque su situación personal podría cambiar a partir de hoy, cuando está citada para declarar ante el juez Llarena en el Tribunal Supremo por su presunta participación en la organización del referéndum ilegal del 1-O. Si el juez decidiera encarcelar a Rovira, la tensión política en Cataluña sufriría una nueva vuelta de tuerca.

En cualquier caso, Esquerra ha optado por la vía posibilista y apelando a que la investidura se produzca dentro de la ley para permitir que haya un Govern cuanto antes y pueda levantarse el artículo 155. El problema es que el enroque de Puigdemont al mantener su candidatura a pesar de las presiones ha bloqueado las negociaciones.

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