Esquerra choca con JxCat y se planta ante la investidura a distancia de Puigdemont

Puigdemont, el pasado septiembre en su escaño del Parlamento catalán. :: toni albir / efe/
Puigdemont, el pasado septiembre en su escaño del Parlamento catalán. :: toni albir / efe

Marta Rovira pide una elección efectiva y sin secuelas penales, y los neoconvergentes replican que ya tienen un plan pero no lo cuentan

CRISTIAN REINO BARCELONA.

De una manera u otra, con unas palabras u otras, Esquerra lleva días pidiendo a Carles Puigdemont que se aparte para desbloquear la investidura catalana y que la Generalitat pueda empezar a recuperar el autogobierno. Abrió fuego Gabriel Rufián, cuando dijo que Cataluña no puede tener un presidente por 'skype'; le siguió Joan Tardá, el domingo pasado, al afirmar que si hace falta sacrificarán a Puigdemont; se sumó Roger Torrent, que pidió generosidad y aplazó el pleno de investidura; y Oriol Junqueras planteó una presidencia simbólica. Diferentes formas de reclamarle al candidato de Junts per Catalunya que renuncie y dé un paso al lado, como hizo Artur Mas en 2016.

Esta catarata de peticiones la completaron ayer Marta Rovira, secretaria general de Esquerra y líder del partido mientras Junqueras siga en prisión, que planteó que la «investidura no tiene que implicar consecuencias penales ni efectos judicialmente negativos» para los diputados y miembros de la Mesa de la Cámara catalana. Y otra vez el diputado Joan Tardá, que recordó que nadie es «imprescindible». La formación republicana no puede ser más clara sin decir lo que quiere decir, y que no es otra cosa que la investidura a distancia que pretende el expresident no es posible porque supondría desobedecer al Tribunal Constitucional y entrar en una nueva dinámica de querellas como en la legislatura pasada. Porque la presencial está casi descartada, toda vez que el presidente destituido ya piensa en vivir en Bélgica, en Waterloo para más señas.

La cuestión es que el presidente del Parlament, Roger Torrent, y Esquerra han marcado distancias respecto a Carme Forcadell y el mandato anterior y exigen a sus socios una investidura inmaculada desde el punto de vista legal, con garantías, que sea efectiva y que no arrastre a los juzgados a todos los que estén implicados. Se puede decir más alto pero no más claro.

Esquerra puede insistir en público en que su candidato a la investidura es Puigdemont, y Torrent podrá negarse -por el momento- a iniciar una nueva ronda de contactos para proponer a otro aspirante, pero si acto seguido los republicanos ponen toda la retahíña de condicionantes que llevan días exponiendo sobre la mesa, el mensaje es inequívoco. Más aún después de la revelación de los mensajes de móvil que el expresidente intercambió con su exconsejero de Sanidad.

Se busca salida

Rovira también urgió a sus socios a que hagan pública ya la fórmula para que el el expresidente de la Generalitat pueda ser investido y de manera efectiva. Es decir, que hallen la receta para elegir a Puigdemont con todas las de la ley, o ya se están buscando a otro candidato. Junts per Catalunya replicó ayer a la dirigente republicana con firmeza, pero sin concreciones. «Tenemos un plan», aseguró el portavoz adjunto de los neoconvergentes, Eduard Pujol. «Solo faltaría que no lo tuviéramos a estas alturas», dijo.

Fuentes parlamentarias, en cualquier caso, ponen en cuarentena esta aseveración y apuntan que si el plan no se dio a conocer en los momentos previos al pleno del martes o en la entrevista entre Puigdemont y Torrent, cuando hacía falta de verdad, debe de ser porque no existía. O al menos porque no convence a los republicanos.

Junts per Catalunya insistía, no obstante, que con el «reglamento en la mano» el martes pasado era posible la investidura. Los secesionistas siguen cerrando públicamente filas con el expresidente, a pesar de que ya haya nombres alternativos sobre la mesa de negociación. Uno de ellos, Jordi Sánchez, expresidente de la ANC y recluido en la madrileña prisión de Estremera. Pujol dijo de él que es el presidente del grupo parlamentario, que espera que salga pronto de prisión y pueda ejercer su función como parlamentario. Pero nada de hablar de planes B.

Una de las fórmulas para la investidura que está sobre la mesa la apuntó ayer la ANC, en línea con la propuesta de Junqueras de dos presidencias, una simbólica y otra efectiva. La Asamblea, según su tesorero, Marcel Padrós, sugiere celebrar el pleno de investidura con Puigdemont como único candidato a presidir la Generalitat, que tome posesión y acto seguido nombre al gobierno, y entonces delegue la gestión en un 'conseller en cap'. Esta idea, sin embargo, no cumple los requisitos de Esquerra.

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