Esquerra antepone la recuperación de la autonomía a la independencia

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, durante la presentación de los miembros de la candidatura republicana. :: marta pérez / efe/
La secretaria general de ERC, Marta Rovira, durante la presentación de los miembros de la candidatura republicana. :: marta pérez / efe

Los republicanos se proponen reclamar algunas de las leyes anuladas por el Tribunal Constitucional en la pasada legislatura

CRISTIAN REINO B ARCELONA.

Cuarenta días después de que el Parlament proclamara la república, lo que provocó la intervención de la autonomía por parte del Gobierno central, la convocatoria de elecciones y el encarcelamiento y huida a Bruselas del anterior Ejecutivo autonómico, las fuerzas catalanas comienzan hoy la campaña electoral del 21 de diciembre, que someterá a examen la declaración de independencia y la aplicación del 155.

Esquerra parte como favorita en las encuestas y, aunque va a la baja, podría liderar una eventual mayoría absoluta secesionista. La gran incógnita es qué hará en este ocasión el soberanismo si revalida la victoria en las urnas, toda vez que en la pasada legislatura ya quemó todas las naves, con el referéndum ilegal del 1 de octubre y la declaración unilateral de independencia (DUI), pero sin conseguir nada concreto. La formación republicana, que concurre con el lema 'La democracia siempre gana', pedirá el voto con el objetivo de «revertir» la aplicación del precepto constitucional, restituir las instituciones, acabar con la represión y empezar a implementar la república ganada el 1-O. La clave está en saber dónde situará el punto de partida de sus políticas el futuro Govern: si en la tarde del 27 de octubre, inmediatamente después de la proclamación de la república, a pesar de que ha habido un reconocimiento generalizado de que Cataluña no estaba prepara la secesión y que la DUI fue un acto más bien simbólico, o bien si el contador se coloca en el momento en que la autonomía quedó suspendida de facto.

El nuevo mantra secesionista es «hacer república» a partir del día 22. Pero sin especificar qué quiere decir una frase que puede significar todo o nada. Fuentes de la dirección de Esquerra señalan que construir la república supondrá recuperar algunas de las leyes autonómicas que impulsó la Cámara catalana en la pasada legislatura, como la de pobreza energética, por ejemplo, y que el Tribunal Constitucional anuló por invasión de competencias. En ese contexto hay que situar la frase pronunciada por Marta Rovira estos días en la línea de que «no pedirán permiso para implementar la república». La prioridad de los dirigentes de Esquerra será recuperar las instituciones autonómicas, restituir el Gobierno catalán y a partir de ahí explorar los escenarios de máximos, a los que no renuncian, a pesar de que los exconsejeros encarcelados o Carme Forcadell, han acatado el 155, en este caso por razones jurídicas. A partir de ahora, prefieren ir poco a poco y sin fijarse plazos y objetivos imposibles, que solo generan frustración entre los suyos.

Negociación bilateral

Los republicanos, que inician la carrera electoral en Vic -localidad de Rovira- y la cerrarán en San Vicençs del Horts -la de Junqueras-, han planteado durante la precampaña apostar por abrir una vía de negociación con la Moncloa. «No pedimos el reconocimiento de la república catalana, pero sí una mediación de verdad», afirman en el alto mando republicano, cuando insisten en si el Gobierno reconocerá el resultado del 21-D. «Queremos que se vea que siempre que hay unas urnas el independentismo gana. Lo que quiere decir que en Cataluña hay un problema que se tiene que afrontar de una vez», añaden. Los comicios, aseguran en Esquerra, deben abrir paso a una negociación bilateral. Los términos de esa eventual negociación, que el Gobierno central ya descarta de entrada que sea de tú a tú, es una incógnita.

Este es el escenario en caso de victoria secesionista y de que Esquerra lleve la batuta en el hipotético tripartito independentista. Cuestión distinta será si el resultado vuelve a situar a la CUP en una posición tan decisiva como en la pasada legislatura. Los anticapitalistas ya hablan de implantar la república como estado independiente y exigen el control del territorio, extremo que la Generalitat no quiso hacer tras la DUI, según dijo, para no poner en riesgo a la población. Si los independentistas no suman 68 diputados, el panorama cambiará de manera radical. Ahí entrarían Catalunya en Comú y puede que el PSC, eso sí, para obligar a Esquerra a volver a planteamientos autonomistas.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos