Espaldarazo del Rey a los jueces en Cataluña

C. REINO BARCELONA.

El rey Felipe VI salió ayer en Barcelona en defensa de los jueces y de la justicia española, cuatro días después de la decisión del Tribunal de Schleswig-Holstein de cerrar la puerta a extraditar a Carles Puigdemont por el delito de rebelión, lo que fue todo un revés para el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena.

«Quiero manifestaros que gozáis del respeto de todos nosotros», «siempre podréis contar con la confianza y apoyo de la Corona», afirmó el jefe del Estado, dirigiéndose a la cúpula judicial y a los nuevos jueces en el acto de entrega de los despachos a los nuevos magistrados de la 67ª promoción.

El evento, celebrado en la Escuela Judicial, contó con la participación de la cúpula de la carrera, pero por primera vez no acudieron autoridades políticas, ni autonómicas ni estatales, salvo el ministro de Justicia. Fuentes del Consejo del Poder Judicial señalaron que con este gesto, el mundo de la judicatura buscaba reivindicar su independencia respecto al poder ejecutivo.

La visita del Rey a Barcelona llegó en plena crisis por el caso Puigdemont, que ha puesto en cuestión la reputación de la justicia española. Por ello, el Rey quiso manifestar su respaldo y el de la ciudadanía a la judicatura para que su actuación «sea garantía última de los derechos y respeto a la ley, como expresión democrática de la voluntad de los ciudadanos». «Soy consciente de la dificultad que entraña el ejercicio de vuestra función y la gran responsabilidad que comporta», remató.

El monarca reivindicó la independencia judicial y llamó a los nuevos togados a aplicar la Constitución y a estar sometidos «únicamente al imperio de la ley». Como en su última visita a Barcelona, varios centenares de independentistas se manifestaron contra la Monarquía y la justicia española y a favor de los dirigentes presos y la secesión. Pero fue una protesta tranquila controlada por los Mossos.

El presidente del Supremo y del Poder Judicial, Carlos Lesmes, recordó en el acto los momentos «convulsos y complicados» que se viven, y destacó que desde el más «firme respeto a la legalidad», los jueces «están defendiendo el Estado de Derecho ante cualquier pretensión de menoscabarlo». El Poder Judicial, dijo, es «pieza fundamental para garantizar la paz social y la seguridad jurídica».

También intervino la directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, esposa del magistrado Llarena, que señaló que los jueces deben ser independientes respecto a factores externos o de otros poderes del Estado, pero también respecto a «sus propias convicciones».

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