El PP entierra la reforma de la ley electoral de Ciudadanos y Podemos

El portavoz del PP, Rafael Hernando (c), el portavoz adjunto, José Antonio Bermúdez de Castro (2d) y el exsecretario de Estado Francisco Martínez, (i), junto al portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta (2i) y su compañero Miguel Gutiérrez, ayer en el Congreso. :: efe/
El portavoz del PP, Rafael Hernando (c), el portavoz adjunto, José Antonio Bermúdez de Castro (2d) y el exsecretario de Estado Francisco Martínez, (i), junto al portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta (2i) y su compañero Miguel Gutiérrez, ayer en el Congreso. :: efe

Los liberales se abren a estudiar la segunda vuelta para las municipales que los populares llevarán a la subcomisión del Congreso

MARÍA EUGENIA ALONSO MADRID.

El PP enterró ayer las esperanzas de Ciudadanos y Podemos de alumbrar un sistema electoral que equipare el valor del voto independientemente de la provincia en la que se emita. Los populares rechazaron de plano la propuesta que ambas formaciones han pactado para cambiar el reparto de escaños, que actualmente se realiza según la Ley D'Hont por otra utilizada en numerosos países europeos, la Sainte-Laguë, porque cree que sólo buscan beneficiarse electoramente. «Además de proporcionalidad tiene que haber gobernabilidad», arguyó el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando.

Así se lo trasladaron a sus socios de investidura en una reunión a puerta cerrada en el Congreso, en la que los liberales pudieron certificar las notables diferencias que mantienen los dos partidos en un tema que figura en el punto 97 del acuerdo que sellaron en agosto de 2016 y que, insisten, el partido de Mariano Rajoy se niega a cumplir. El portavoz de Ciudadanos en el Parlamento, Juan Carlos Girauta, lamentó la falta de «voluntad política» del PP para «modificar la proporcionalidad del sistema electoral como asunto nuclear».

Los populares acusaron a la formación naranja de no hacer ninguna propuesta y limitarse a asumir lo que dictan Pablo Iglesias y los suyos. «Algunos van con las manos metidas en el bolsillo y le compran la fórmula electoral al primero que se la presenta», arremetió Hernando. Y para muestra un botón. El partido conservador llegó a la cita con una simulación de cómo habría quedado el arco parlamentario en Cataluña si el pasado 21 de diciembre se hubiese aplicado el método Saint-Laguë. Según sus cuentas, Ciudadanos tendría hasta tres diputados menos de los que tiene ahora mientras que el PP habría obtenido dos más, con lo que hoy tendría grupo parlamentario en la Cámara catalana. De ahí que los populares aconsejaran a Albert Rivera que «no busque atajos ni formulillas» con Podemos y se dedique a «ganar las elecciones» si quiere más escaños.

La ley electoral tensa aún más las relaciones entre los de Rajoy y su principal socio parlamentario

Abierto el melón electoral, el PP puso sobre el tapete una propuesta que quieren trasladar a la subcomisión que hay abierta en el Congreso para abordar dicha reforma y que modificaría sustancialmente la elección futura de los alcaldes. Los populares proponen modificar el artículo 180 de la Loreg, con el objetivo de que gobierne con mayoría absoluta la lista municipal que haya logrado el 35% de los votos y una distancia de cinco puntos o más sobre la segunda fuerza.

En el caso de que ningún partido cumpla estos requisitos, el partido conservador apuesta por que el bastón de mando sea para aquel candidato que sume el 30% de los sufragios y distancie en más de diez puntos a su más inmediato competidor. Si no se dieran ninguno de esos dos supuestos, el partido de Mariano Rajoy plantea celebrar una segunda vuelta entre los partidos que hubiesen superado el 15% del voto, no pudiendo cambiarse los mismos ni establecerse coaliciones electorales.

Una iniciativa de 2015

El PP recupera así la misma fórmula que planteó al PSOE hace dos años y que los socialistas desecharon apoyarla entonces alegando «que no había tiempo» por la cercanía de las elecciones. Los conservadores están dispuesto a negociar todos los aspectos técnicos de su iniciativa, aunque tiene dudas de que sea posible despedazar y reducirla únicamente a esa segunda vuelta, que también Ciudadanos considera plausible. A su juicio, hay tiempo hasta las municipales de 2019 para llevar a cabo esa reforma.

Al margen de la propuesta del PP, la reunión volvía a constatar el pésimo estado de las relaciones del partido el Gobierno con su principal socio parlamentario. Ciudadanos acusó, una vez más, a los populares de saltarse a la torera el pacto, pero sin avanzar qué medidas piensa tomar, más allá de denunciar estos incumplimientos. El partido de Rajoy contraatacó recordando a los naranjas que de lecciones, las justas. «Yo ya vengo regenerado de casa», ironizó Hernando.

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