El elevado número de fallecidos hace tambalearse al Gobierno portugués

R. C.

lisboa. La ira aumenta por momentos en Portugal contra el Gobierno en minoría de los socialistas, al que muchas voces responsabilizan de no haber dispuesto los suficientes medios para luchar contra una oleada de incendios forestales que han dejado a su paso más de cien muertos en cuatro meses, 41 de ellos el pasado fin de semana. El primer ministro Antonio Costa se vio obligado a aceptar ayer la dimisión de la ministra del Interior, Constança Urbano de Sousa, a pesar de que el lunes afirmó que no era el momento de renuncias sino de buscar soluciones. «Es una actitud un poco infantil creer que las consecuencias políticas pasan por la dimisión de los ministros», afirmó. Pero al día siguiente salió a la palestra el presidente de la república, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa. El político más popular de Portugal dejó claro que «es imperativo e inaplazable» tomar medidas y «abrir un nuevo ciclo». Fue un claro tirón de orejas al Gobierno de Costa, al que se acusa de no haber tomado las medidas necesarias tras el incendio de junio en Pedrógão Grande.

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