La ley electoral favorece a las fuerzas secesionistas

R. G.

madrid. Aunque algunos sondeos apuntan a una victoria en votos de Ciudadanos el próximo jueves, el reparto de los escaños favorecería a Esquerra Republicana que obtendría más con menos votos. Esto es así porque las zonas menos pobladas de Cataluña tienen una prima electoral y se necesitan menos sufragios que en las áreas de mayor densidad demográfica para alcanzar un asiento en el Parlament.

Barcelona, la circunscripción más poblada con el 75% del censo de toda Cataluña, elige 85 diputados que son el 63% del Parlament. Lleida, con el 5,6% de los votantes, tiene el 11% de los diputados; Girona, reúne el 9% de la población y escoge el 12% de los representantes; y Tarragona, con el 10% del censo, elige el 13%. Los constitucionalistas son más fuertes en la ciudad condal, donde las encuestas sitúan a Ciudadanos en primera posición con una veintena de escaños, y los socialistas son la segunda o tercera con una quincena de diputados. Esquerra y Junts per Catalunya son, por el contrario, los dominadores en las otras tres circunscripciones, en las que duplican o triplican la representación que suelen obtener Ciudadanos, PSC y PP juntos.

En las elecciones de hace dos años, Junts pel Sí (la coalición de Convergencia y Esquerra) necesitó 26.229 votos por escaño obtenido, mientras que cada diputado de Ciudadanos requirió 29.454 papeletas, y uno del PSC, 32.705.

Esta circunstancia también se da en España en las elecciones generales, en las que asimismo se sobrevalora el voto de las provincias con menos población para beneficio de PP y PSOE. El nacionalismo catalán siempre ha querido diferenciarse de España en todo, menos en la ley electoral. Cataluña es la única comunidad que se rige por la normativa estatal porque desde 1980 los nacionalistas, que tienen poder de veto pues se necesita una mayoría de dos tercios en el Parlament para aprobar una noma propia, se han negado dado que ley electoral española les favorece.

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