La ley electoral española vuelve a salvar la cara al independentismo

La norma prima a las provincias menos pobladas donde los partidos soberanistas tienen mejor entrada

M. E. ALONSO

MADRID. Las fuerzas soberanistas lograron retener este 21-D la mayoría absoluta en el Parlamento catalán pese a que Ciudadanos fue la fuerza más votada y a que el porcentaje global de voto de los partidos constitucionalistas fue superior (50,94%). Todo gracias a la ley electoral española, que es la que rige Cataluña, al ser ésta la única comunidad que no cuenta con una norma propia.

Una de las claves de la ley es que establece como circunscripción electoral la provincia. Cada provincia elige como mínimo a dos diputados pero la cifra aumenta en función de la población. En la práctica, eso lleva a que no todos los votos tengan el mismo valor y que los escaños en las provincias más pobladas cuesten más que las que lo son menos. Dicho de otro modo, un escaño en Barcelona -donde viven el 73,8% de los catalanes- vale más de 48.000 votos, mientras que en Lleida -donde reside sólo el 5,7% de los censados - hacen falta unos 21.000.

Así se explica que Junts per Catalunya solo lograse en Barcelona, que tiene derecho a elegir al 63% de los diputados, 17 escaños y otros tantos en el resto de provincias. Algo parecido le ocurrió a Esquerra, con 18 escaños en Barcelona y 14 en las otras tres demarcaciones. Nada que ver con Ciudadanos, que consiguió 24 de los 37 diputados en la provincia de Barcelona, ni el PSC, que logró 13 de los 17. La formación que lidera Inés Arrimadas ha arremetido contra la «injusta» ley electoral, que considera que es un lastre para Ciudadanos que tiene en Barcelona y Tarragona, su mayor nicho de votantes frente a las otras dos provincias catalanes, Lleida y Girona, feudos independentistas.

¿Circunscripción única?

Como principal afectado Ciudadanos es partidario de la circunscripción única, un sistema que aunque tampoco le habría favorecido este 21 de diciembre habría arrojado un panorama postelectoral diferente.

La formación naranja habría conseguido dos escaños menos, 35, aunque el más perjudicado sería Junts per Catalunya, con cuatro menos, 30, los mismos que ERC, que perdería dos. El PSC obtendría 19; Catalunya en Comú, diez; la CUP, seis y el PP, cinco. El bloque independentista, por tanto, obtendría 66 diputados, por debajo de la mayoría absoluta en el Parlament mientras que el bloque constitucionalista crecería desde 57 hasta 59. Y los comunes, con diez diputados, tendría la llave de la gobernabilidad en Cataluña.

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