«Las elecciones son la salida menos mala, pero debería haberlas convocado la Generalitat»

Unai Sordo, máximo responsable de CC OO. :: efe/
Unai Sordo, máximo responsable de CC OO. :: efe

«De los comicios saldrá un nuevo mapa político en Cataluña y habrá que abordar el problema de fondo», dice el dirigente sindical Unai Sordo Secretario general de Comisiones Obreras

DAVID GUADILLA BILBAO.

Unai Sordo (Barakaldo, 1972) fue elegido secretario general de CC OO este pasado verano y su primer gran desafío no está siendo laboral, sino político. El conflicto que se vive en Cataluña ha situado al sindicato en una posición delicada. Durante las últimas semanas, Sordo abogaba por una salida que facilitase el diálogo: que Carles Puigdemont renunciase a la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) y convocase elecciones, y que el Gobierno central renunciase a aplicar el artículo 155 de la Constitución. Pero ese esquema desapareció el viernes, tras la proclamación de la DUI por el Parlament. Los comicios se celebrarán, pero convocados por Mariano Rajoy tras aplicar el precepto de la Carta Magna.

-¿Qué le parece la decisión del Gobierno central de convocar elecciones para el 21 de diciembre?

-Es una decisión que se tenía que haber tomado antes por parte de la Generalitat. Si se hubiese adoptado el jueves se hubiera evitado la aplicación del artículo 155. Una vez realizada la declaración de independencia y la activación del 155, creo que lo exigible es que se recomponga cuanto antes el autogobierno de Cataluña por la vía de la convocatoria de elecciones. Por tanto, cuanto antes se convoquen, pues mejor. De lo que se trata es de volver a la normalidad política cuanto antes para abrir un escenario de diálogo y negociación.

«Debemos exigir a los responsables políticos que eviten los escenarios de confrontación creciente»

-¿Es el paso más correcto que podía dar Mariano Rajoy tras la DUI?

-Es el menos malo. Si se convocan elecciones es porque la voluntad de intervenir la autonomía catalana es el menor tiempo posible. Espero que el Gobierno se centre en preparar ese escenario de nuevas elecciones y que no se generen más situaciones de crispación. Una vez que se celebren esos comicios, habrá un nuevo mapa político en Cataluña, y habrá que abordar ese problema político de fondo que sigue ahí.

-¿Qué le pareció lo que se vivió el viernes en el Parlamento catalán?

-Una jornada triste, que se tenía que haber evitado. No se tenía que haber llegado a ese escenario. La estrategia de declaración unilateral de independencia basada en una legislación paralela, por decirlo de algún modo, se ha demostrado que fue un error, más allá de estar fuera de los marcos legales. Espero que, más allá de que vayan a ocurrir cosas realmente desagradables, se pueda recomponer la situación.

-¿A qué se refiere con situaciones «desagradables»?

-Vamos a actuaciones de la Fiscalía y de la judicatura que tienen un recorrido. Por eso decía que antes de haber llegado a este escenario se tenían que haber arreglado las cosas. Lo que pasó el viernes va a tener consecuencias.

-¿Ve factible un escenario con Carles Puigdmeont y Oriol Junqueras en prisión?

-Bueno, se ha anunciado una actuación de la Fiscalía... Está mal decirlo, pero si nos hubieran hecho caso, estaríamos en un escenario de elecciones el día 20, no se hubiese disuelto la Generalitat y las acciones judiciales que pueden venir no tendrían sentido. La gestión de este proceso ha sido un desastre.

Racionalidad

-¿Y por qué no se les hizo caso a ustedes y a todos los que abogaban por esa salida?

-Pues no lo sé. Seguramente se metieron demasiados elementos en una negociación que tenía que haber sido más sencilla. En cualquier negociación hay que ser conscientes de que si se quiere llegar a un acuerdo no se le pueden pedir a la otra parte cosas imposibles.

-¿Y a partir de ahora?

- Hay que intentar reconducir esta situación en términos de racionalidad y legalidad política. El problema es que hemos entrado en un camino por el que se sabe cómo se entra, pero no cómo se sale. El único mensaje que queda es que los conflictos políticos hay que reconducirlos mediante una negociación. Y cuanto antes se abra este escenario, mejor.

-¿CC OO apoyaba la aplicación del 155?

-Lo que hemos apoyado es que se abriese una vía de diálogo para intentar reconducir todo esto en el menor tiempo posible. El diálogo político, esa es la posición en la que nos debemos mover. Eso es lo que como sindicato debemos exigir a los responsables políticos. No somos un partido ni debemos tomar decisiones ejecutivas, pero lo que sí debemos hacer es instar a quienes representan a la ciudadanía a que busquen escenarios de cohesión social y de entendimiento en sociedades complejas, y no buscar escenarios de confrontación creciente.

-¿A quién achaca la responsabilidad de lo sucedido?

-A estas alturas no creo que lo importante sea lo que sucedió en apenas 24 horas, donde cambiaron muchas cosas (se refiere a los acontecimientos del jueves). Esto viene de más lejos.

-¿Desde cuándo?

-Por ejemplo, con las decisiones que se tomaron por parte del Parlamento y del Gobierno de Cataluña los pasados 6 y 7 de septiembre, cuando aprobaron las leyes de transitoriedad y referéndum, que nos metieron a todos en una callejón sin salida. Pero también hay que destacar la escasa visión política del Gobierno de Rajoy, de considerar que esto era únicamente un problema que se resolvía por la vía de las acciones judiciales. Eso es un error de bulto porque, entre otras cosas, acaba de generar una sensación de desafección en buena parte de la sociedad catalana. Creo que han sido estrategias políticas erráticas, que tendrían que haberse reconducido hace años.

-¿Esperaba que la crisis llegase tan lejos?

-Lo que me decepcionó fue una secuencia de acontecimientos. Que ante la posibilidad, no digo de arreglar nada, pero al menos de situar todo esto en otro escenario y de haberlo reconducido hacia algo más racional, de abrir la puerta a una recomposición del Parlament de Cataluña que quizás pudiese dar pie a otra estrategia política, se fuese todo por la borda.

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