El Ejecutivo catalán denuncia que Montoro intenta aplicar el 155 por la puerta de atrás

Puigdemont habla de «estado de excepción encubierto» y Junqueras acusa al Gobierno central de «liquidar las instituciones catalanas»

C. REINO BARCELONA

La Generalitat catalana sacó ayer toda la artillería pesada para cargar contra el Gobierno y contra el ministro de Hacienda por su decisión de intervenir las cuentas de la administración catalana.

El Ejecutivo catalán denunció sin ambages que lo que pretende Cristóbal Montoro es aplicar el artículo 155 de la Constitución por la «puerta de atrás» y de forma «encubierta» haciendo uso, a su juicio, de la ley de estabilidad presupuestaria de manera fraudulenta. A la espera de conocer el alcance completo de la medida anunciada por Montoro, desde la Generalitat afirmaron que el Gobierno catalán tiene suficiente tesorería para hacer frente al pago de los funcionarios y anunciaron su intención de denunciar al Gobierno central ante la UE.

El golpe de timón verbalizado por el ministro de Hacienda contra la autonomía financiera de la Generalitat, tras el Consejo de Ministros, fue el eje sobre el que giraron las intervenciones de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en los actos de campaña para el 1-O que sus partidos celebraron en Badalona y Barcelona, respectivamente. Montoro y las medidas del Gobierno para frenar el referéndum sirvieron al independentismo para descargar todo su victimismo y para presentar el referéndum y la secesión como una cuestión de vida o muerte para las instituciones catalanas, que a su entender están en peligro.

Ante unas 450 personas, el presidente de la Generalitat elevó unos cuantos decibelios el tono para criticar las medidas adoptadas por el Gobierno para tratar de frenar la celebración del referéndum, que colocan a su juicio a España en una situación similar a la que se vivía en el franquismo, con la censura previa y la ley Fraga.

España en blanco y negro

Puigdemont denunció la existencia de un «estado de excepción encubierto», porque Rajoy no tiene el «coraje de decretarlo». El jefe del Ejecutivo catalán, en su objetivo de presentar al Gobierno central y a España como un Estado autoritario y en «blanco y negro», donde a su juicio no se respetan los derechos fundamentales, no dudó en mezclar terrorismo con la lucha contra el independentismo. «Para el Estado español, no parece que la principal amenaza sea el terrorismo o la seguridad; son las urnas, las papeletas. Somos todos nosotros, que nos tachan de golpistas y somos prioritarios», afirmó. Puigdemont criticó además las últimas operaciones de la Guardia Civil en medios de comunicación o imprentas, en busca de material para el referéndum. «¿Dónde estaban este verano cuando los necesitábamos en el aeropuerto?», cuestionó.

A escasos kilómetros de distancia, en el barrio del Poblenou de Barcelona y ante unas 200 personas, Junqueras se mostró también muy contundente. Con la excusa del 1-O, «el Estado quiere liquidar las instituciones catalanas» y «todos los principios de la democracia», dijo sobre la decisión del ministro Montoro.

El conseller de Economía, que fue quien abrió la caja de los truenos con su decisión, comunicada el jueves por carta al ministro de Hacienda, de que no remitirá más comunicaciones semanales sobre sus cuentas, avisó de que «intervenir las cuentas del Gobierno catalán es una manera encubierta de liquidar las instituciones del país y una manera encubierta de aplicar el artículo 155 de la Constitución». «Quieren frenar el referéndum, erosionar la democracia y la prosperidad de nuestra economía», denunció.

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