Fin de la dispersión condicionado a la desaparición de la banda terrorista

NURIA VEGA MADRID.

El Gobierno de Mariano Rajoy sigue a día de hoy vinculando el fin de la dispersión de presos a la disolución definitiva de ETA. Fuentes del Ejecutivo explican que el alejamiento de reclusos, concebido para impedir la reorganización en las prisiones, está integrado, más que en la política penitenciaria, en la estrategia antiterrorista e insisten en que, siendo así, será «el día después» de la desaparición de la banda, nunca antes, cuando ese instrumento deje de tener sentido.

En el entorno de Rajoy siempre han recelado de cualquier movimiento que pueda ser entendido como una contrapartida a ETA. «No habrá nada a cambio de nada porque nada puede haber», anticipó el presidente el 18 de marzo de este año, conocido el anuncio de desarme de la banda. La posición política no ha variado. Fuentes del Gobierno central y el vasco coinciden en que no hay avance, pese a que el Ejecutivo de Íñigo Urkullu defiende como «impostergable» abordar el acercamiento.

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