La descoordinación se agrava seis meses después de los atentados de Cataluña

El 'procés' ha dinamitado los mínimos puentes de interlocución que existían entre Interior y los Mossos en la lucha antiyihadista

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

«La relación nunca ha sido fluida. Siempre hubo disputas profesionales con Mossos, como también entre Policía y Guardia Civil. Pero lo de ahora no tiene precedentes. Ahora la relación es cero. La desconfianza después de lo ocurrido en los últimos meses a cuenta del referéndum es absoluta. ¿Alguien se puede siquiera imaginar que vamos a compartir información con los mismos Mossos que el 1-O estuvieron al otro lado de la trinchera? ¿Con los mismos Mossos que nos espiaban?».

Las palabras textuales las dijo en Madrid el pasado martes uno de los máximos responsables de la Jefatura de Información de la Guardia Civil. El miércoles, un día después, un alto mando de los servicios antiterroristas de la Policía Nacional respondía a la misma pregunta sobre la coordinación: «Casi ninguna». «Es que ni se plantea. Ni en la lucha antiterrorista ni en nada. La colaboración es la imprescindible y limitada a las operaciones judiciales que ya estaban en marcha antes del referéndum. Solo por imperativo legal».

Seis meses después de los atentados de Barcelona y Cambrils que costaron la vida a 16 personas, el 'procés' ha terminado de dinamitar los frágiles puentes de interlocución que existían entre Interior y los Mossos en casi todo los campos y, particularmente, en la lucha antiyihadista, según confirman diversos mandos de Interior y organismos independientes. No es ya que no haya coordinación, es que no hay casi ni «el más mínimo contacto operativo. Ni desde un lado ni del otro. El cortocircuito es bidireccional», confiesan también desde los servicios de Información de Mossos.

La CUP insinúa que los ataques de Barcelona y Cambrils fueron «terrorismo de Estado»

Pero la versión oficial del Ministerio del Interior, sin embargo, es que nada ha cambiado. Las numerosas respuestas oficiales del Gobierno a las interpelaciones parlamentarias sobre la falta de colaboración niegan cualquier problema. «No hay limitaciones de información antiterrorista a los Mossos d'Esquadra por parte del Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO)». A la policía autonómica se le «distribuye» toda la «información» que le incumbe por su «ámbito competencial». «Los Mossos d'Esquadra se encuentran en proceso de integración en el CITCO», que «mantiene un enlace permanente en estos momentos» con la policía catalana, con la que se «comparte sin restricción toda la información relevante», afirman los informes de Interior.

Los documentos oficiales que el Gobierno central envía al Parlamento intentando dar una muestra de normalidad institucional pierden bastante peso cuando se solapan en el tiempo con los interrogatorios en el Supremo y en la Audiencia Nacional del que fuera máximo responsable de Interior contra el 1-O, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, denunciando ante los jueces que la cúpula de los Mossos se negó a colaborar con la Policía y la Guardia Civil y que se puso «al servicio» de los organizadores del 1-O que pretendía combatir el Ministerio del Interior.

El Instituto Elcano, uno de los principales referentes académicos en España de la lucha antiyihadista, a principios de este mes de febrero redactó un muy duro informe en el que denunciaba sin ambages el «fracaso» de los servicios antiterroristas de una y otra administración a la hora de «detectar a la célula de Ripoll», que perpetró el atentado.

«Limitada o pobre»

El estudio, que no ha gustado nada en Interior, recuerda que tanto Policía como Guardia Civil y Mossos «tienen competencias plenas» en la lucha antiyihadistas en Cataluña», pero que los contactos son inexistentes. «La coordinación y el intercambio de información entre los distintos servicios antiterroristas (...) es limitada, cuando no pobre. Esto es así a pesar de la existencia del CITCO, organismo que tiene encomendada la coordinación antiterrorista», denunció Elcano. «Las tensiones secesionistas en una Cataluña sumamente dividida y polarizada han complicado la cooperación antiterrorista entre los Mossos y las agencias policiales de ámbito estatal», apuntó el último análisis de los especialistas de Elcano.

La situación actual no solo es mala, sino que tiene visos de empeorar a corto plazo por el uso de los atentados como «arma política». En el departamento que dirige Juan Ignacio Zoido han caído muy mal los recientes comentarios en Twitter de Carles Puigdemont sobre la responsabilidad del Gobierno en los atentados, ya que el imán de Ripoll (Abdelbaki Es Satty) fue confidente del CNI.

Para más inri, ayer, la exdiputada de la CUP Mireia Boya insinuó que los atentados fueron «terrorismo de Estado» para intentar «parar el independentismo». Y mientras desde Interior se sigue recordando que la CIA alertó a los Mossos de la posibilidad de los ataques del pasado agosto.

«¡Coordinación antiterrorista con la que está cayendo!», responden a la par en Madrid y Barcelona.

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