La desconfianza entorpece el intento de acercamiento de PSOE y Podemos

Iglesias y Sánchez se saludan antes de la reunión del pasado lunes. :: Ángel de Antonio

Las desavenencias entre ambos partidos en el rescate juvenil y en la 'comisión Fernández' ponen en entredicho su colaboración

ANDER AZPIROZ MADRID.

Las heridas abiertas son demasiado profundas como para cicatrizar de la noche a la mañana. PSOE y Podemos han mantenido una guerra sin cuartel durante tres años y, a la vista de lo ocurrido esta semana, no parece que se vaya a poder hacer borrón y cuenta nueva con solo un par de reuniones entre líderes o ejecutivas.

El pasado lunes, tres semanas después del primer contacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras el regreso del primero al liderazgo socialista, dirigentes de ambas formaciones se encontraron al fin en torno a una misma mesa. El objetivo era sentar las bases para coordinar una oposición conjunta al PP. Pero lo ocurrido en los días posteriores demuestra que no se pasó de una mera declaración de buenas intenciones. A la mañana siguiente, PSOE y Podemos mantuvieron un primer encontronazo a cuenta del registro en el Congreso por parte de la formación morada de una proposición para mejorar las condiciones laborales de los becarios. Los socialistas, a los que no se informó de la iniciativa el día anterior, pusieron el grito en el cielo al considerar que Podemos se había guardado este as en la manga con el fin de adelantarse a una propuesta similar del PSOE. Los socialistas aceptaron que no era necesario pedir permiso, pero hubiera sido mejor para la relación informar al menos de las intenciones parlamentarias.

Jugarreta o no, el PSOE respondió de inmediato. Lo hizo al no prestar su apoyo para que en la declaración final de la 'comisión Fernández' se hiciera una mención expresa al supuesto uso por parte del Gobierno de los recursos de Interior para construir acusaciones falsas contra dirigentes de Podemos, entre los que figura una financiación del partido por parte de Venezuela que nunca se ha podido probar. Según denunciaron fuentes de la formación de Pablo Iglesias, los socialistas no cumplieron con el compromiso que habían adquirido los días previos.

A socialistas y podemistas les une la agenda social. Las medidas de unos y otros en este ámbito o bien coinciden o bien se aproximan lo suficiente para pactar. No obstante, hay otros asuntos en los que la posición de estas formaciones se asemeja lo que la noche al día.

Las diferencias

La misma finalidad del acercamiento entre ambos partidos es objeto de discusión. El PSOE da por asumido que no existe una mayoría suficiente para derribar a Mariano Rajoy y se marca como objetivo realista derogar su obra legislativa, un acuerdo en el que sí podría contar con el apoyo de Ciudadanos y de, incluso, las fuerzas independentistas. Los de Iglesias, en cambio, consideran que el fin último es presentar una moción de censura con Sánchez como candidato, algo que Ferraz descarta, al menos a corto plazo.

En Cataluña las posiciones son antagónicas. Mientras el PSOE apuesta por una reforma de la Constitución para implantar un modelo de Estado federal y reniega de cualquier tipo de referéndum, Podemos defiende que solo una consulta de autodeterminación -que Iglesias se muestra convencido de ganar- logrará dejar atrás el actual bloqueo político. Dirigentes de Podemos opinan que el PSOE evidencia «no entender lo que sucede en Caraluña».

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