Dejan en libertad a los dos mossos detenidos por acompañar al expresidente

M. SÁIZ-PARDO

madrid. La Policía Nacional detuvo ayer en Barcelona a los dos mossos que acompañaban a Carles Puigdemont cuando fue arrestado en Alemania. Ambos son investigados por encubrimiento al ayudar al huido en su fuga. Por este mismo delito también arrestaron, ya por la tarde en Barcelona, a Josep Luis Alay Rodríguez, un articulista del diario Ara, profesor de historia contemporánea en la Universidad de Barcelona. Los tres quedaron libres después de prestar declaración judicial.

Xavier Goicoechea Fernández, miembro de la Unidad de Escoltas de la policía autonómica y supuesto experto en contravigilancias, fue capturado a las 13:00 horas en las inmediaciones de su domicilio en la localidad barcelonesa de Vilassar de Mar. Carlos de Pedro López, policía de base, fue arrestado a las 12:45 horas en el aeropuerto de El Prat apenas bajó del avión de Vueling que le trajo de Bruselas a Barcelona.

Los dos condujeron la 'Renault Espace' desde Waterloo a Finlandia y vuelta, y fueron detenidos por efectivos de la Comisaría General de Información, la unidad que, junto al CNI, siguió durante el pasado fin de semana el periplo del vehículo.

Apenas las autoridades alemanas comunicaron a la División de Cooperación Internacional de la Policía la filiación de los cuatro acompañantes de Puigdemont, el Ministerio del Interior denunció los hechos ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que el martes abrió las diligencias de investigación por un delito de encubrimiento. En paralelo, la Consejería de Interior de la Generalitat, controlada desde la aplicación del artículo 155 por el departamento que dirige Juan Ignacio Zoido, abrió un expediente disciplinario a los agentes.

Hasta tres años de cárcel

Más allá de las responsabilidades profesionales, los dos se enfrentan a un pena de hasta tres años de cárcel, que les podría llevar a la inhabilitación absoluta o durante un largo periodo. El artículo 451 del Código Penal contempla un castigo de seis meses a tres años de prisión al que, «con conocimiento de la comisión de un delito y sin haber intervenido en el mismo como autor o cómplice» interviniere, entre otras acciones, «ayudando a los presuntos responsables de un delito a eludir la investigación de la autoridad o de sus agentes, o a sustraerse a su busca o captura».

A esta misma pena podría enfrentarse el cuarto acompañante. Se trata del empresario Josep María Matamala Alsina, amigo del expresident y convertido en una suerte de mecenas del huido.

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