El PSC defrauda las expectativas aunque evita un nuevo desplome

Miquel Iceta reconoce que los resultados no han sido los esperados. :: Andreu Dalmau / efe/
Miquel Iceta reconoce que los resultados no han sido los esperados. :: Andreu Dalmau / efe

Los socialistas, que aspiraban a pugnar por la presidencia de la Generalitat, rascan solo 17 escaños, uno más que los obtenidos en 2015

LORENA GIL MADRID.

El PSC no cumplió ayer las expectativas. Seguro que a Miquel Iceta le costó colgar el traje de baile para ofrecer una imagen más seria. Más presidencial. Pero el esfuerzo no tuvo la recompensa esperada. En unos comicios marcados por el voto útil, el PSC rascó solo 17 escaños, apenas uno más que en 2015, que la sitúan como cuarta fuerza, a mucha distancia de Ciudadanos, Junts Per Cat y ERC. «No son los resultados que perseguíamos», asumió pasadas las once de la noche el propio Iceta.

Frente al 'Don´t stop me now' de hace tres años, el candidato del PSC optó en estas elecciones al Parlament por la corbata para ofrecer una imagen moderada -para el recuerdo quedan, eso sí, anécdotas como la del 'icetatón'-. En una campaña precedida por el referéndum ilegal, los encarcelamientos y la fractura social, su objetivo era erigirse en el centro del catalanismo conciliador. Las urnas no le acompañaron.

En 2015, cuando los socialistas se deshacían, Iceta situó a su partido como cuarta fuerza, por delante de Podemos, que amenazaba con adelantarle por la izquierda. Se quedó, ahora bien, con 16 escaños, su peor resultado en unas autonómicas. En esta ocasión, el candidato federalista tenía en su mano la resurrección del PSC. El récord de participación (81%), que se disparó a las seis de la tarde, hizo confiar en resultado más abultado. Al menos, así lo pensaron en el número 75 de la calle Nicaragua, donde los socialistas catalanes vivieron su última noche electoral -la nueva sede se inaugurará después de Navidad-. Pero, como ya apuntaron los sondeos a pie de urna, se quedaron a medio camino. Subió el PSC, aunque ni por asomo lo que vaticinaban las encuestas. Se llegó a hablar de que podría superar los 21 diputados e incluso entrar en la pugna por la Generalitat.

Los socialistas rebasaron los 600.400 votos, 77.000 más que los que obtuvieron en los anteriores comicios autonómicos. Nada que ver con las cifras que registraron otrora, en elecciones como las de 2006, en las que, como segunda fuerza, alcanzaron los 796.173 sufragios. El PSC no rentabilizó su alianza con los herederos de la difunta Uniò. Pero tampoco sufrió una sangría de voto útil, que sí perjudicó, y mucho, al PP en beneficio de Ciudadanos. La formación naranja fue, sin duda, la que ganó la 'batalla' de los constitucionalistas por los indecisos, tanto en los sectores progresistas como en los conservadores. Cuidadanos fue la lista más votada en feudos gobernados por el PSC, como Hospitalet de Llobregat, Esplugues o Lleida. Los socialistas solo ganaron en dos municipios del Valle de Arán: Bausen y Canejas. La noche de ayer fue para Iceta un quiero y no puedo. Durante la campaña, el candidato no cerró nunca la puerta a ser presidente si los partidos independentistas no ganaban, o no logran ponerse de acuerdo; y él recibía el apoyo del resto de formaciones.

No a la «vía unilateral»

Con el 95% de los votos escrutados y tras confirmarse los 17 escaños del PSC -durante las dos primeras horas el recuento les concedía 18-, Iceta compareció públicamente para agradecer la alta participación, así como los votos que cosechó la formación. «Desde 1999 no conseguíamos subir, y nos alegramos por ello», expresó. El candidato del PSC lamentó, sin embargo, que los de ayer no «eran los resultados que perseguíamos. No hemos conseguido ser una alternativa al bloque independentista ni ser el puntal de esa alternativa», reconoció Iceta.

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