La decisión del PSOE de reprobar a la vicepresidenta genera malestar interno

Margarita Robles, portavoz parlamentaria del PSOE. :: EFE

Sánchez ni siquiera planteó la cuestión en la ejecutiva del lunes aunque el domingo habló de pedir cuentas por las cargas del 1-O

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

La decisión de buscar que el Congreso de los diputados repruebe a la vicepresindenta cayó ayer como una bomba en el PSOE. Pedro Sánchez anunció el pasado domingo, después de la jornada crítica del 1 de octubre, que pediría responsabilidades políticas por las cargas policiales contra los ciudadanos que rondeaban los colegios electorales, pero nadie, ni siquiera en la propia dirección del partido, pensó que el tiro se elevaría contra Soraya Sáenz de Santamaría, mano derecha de Rajoy y pilar del Gobierno.

El asunto ni siquiera fue objeto de discusión en la reunión que la comisión permanente de la ejecutiva socialista celebró el lunes, según admitieron diversas fuentes presentes en el encuentro tras oír el anuncio de la portavoz parlamentaria, Margarita Robles. Fueron varios, de hecho, los que, como poco, admitieron en privado su sorpresa ante la dimensión del paso en un escenario como el vigente, con la amenaza de una declaración unilateral de independencia sobre la mesa del Parlamento de Cataluña.

Que lo ocurrido el 1 de octubre había marcado un punto de inflexión en la actitud de Sánchez para con la estrategia del Gobierno fue muy evidente en el durísimo discurso que pronunció contra Mariano Rajoy a última hora de la tarde. Llegó a decir que el Gobierno había «superado los límites de su incapacidad» y que ése sería el «epílogo» tanto de Puigdemont como del propio líder del PP. Sin embargo, añadió de manera solemne que el PSOE garantizaría la estabilidad institucional, frente a quienes, como Podemos, reclamaban la dimisión inmediata del jefe del Ejecutivo.

Podemos se apunta de inmediato a la censura mientras Ciudadanos expresa su sorpresa

«Una cosa es exigir responsabilidades al Secretario de Estado de Seguridad o si me apuras al ministro del Interior, pero esto es un disparate de proporciones siderales», decía ayer uno de los muchos diputados que admitieron sin ambages no sólo su malestar sino su preocupación. «Una sobre otra, hasta el abismo final», apuntó otro. Incluso en el PSC, donde la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado causó especial horror, hay quien entiende que no hacía falta llegar tan lejos.

En su comparecencia tras la reunión de la Junta de Portavoces en el Congreso, Robles defendió que en realidad el PSOE está donde ha estado siempre, que es en el apoyo al Estado de Derecho. Y trató de distinguir su posición de un apoyo al Ejecutivo. Pero lo cierto es que hasta el 1 de octubre los socialistas sí apoyaban explícitamente al Gobierno por «responsabilidad de Estado».

La portavoz parlamentaria matizó así que su partido no tienen nada que reprochar a los agentes desplazados a Cataluña. Es más, expresó su apoyo «absoluto y sin fisuras» tanto a la Policía Nacional y la Guardia Civil como a los jueces y fiscales de «que han estado en primera línea defendiendo la legalidad» en esa comunidad autónoma. Pero insistió en que lo que se hizo el domingo fue inaceptable y dio por hecho que las instrucciones salieron del gabinete de Sáenz de Santamaría, que ese mismo día compareció en la Moncloa a mediodía.

Sin plazo

La polémica reprobación, en todo caso, no será inmediata. Los grupos tienen cupos para colar sus iniciativas en el pleno y el próximo es del PNV, así que dependerá de que Aitor Esteban esté dispuesto a ceder la vez o llegar a un acuerdo. Además, los socialistas sostienen que quieren dar a la vicepresidenta la oportunidad de explicarse, de modo que antes de convertirla en el tercer miembro del Ejecutivo censurado por las Cortes en esta legislatura (ya lo fueron el ministro de Justicia, Rafael Catalá, y el de Hacienda, Cristóbal Montoro) la interpelarán en la sesión de control al Gobierno. La cuestión, aún así, es puro trámite porque Robles ya anticipó que el resultado de esa interpelación será una moción reprobatoria.

Podemos no tardó ni media hora en avanzar que se sumará a la iniciativa,aunque su portavoz, Irene Montero, arguyó que, para no dejar las cosas «a medias», lo «sensato» sería que el PSOE presentara una moción de censura encabezada por Sánchez. «Nosotros la apoyaríamos encantados», dijo un vez más

El número dos de Ciudadanos, José Manuel Villegas, en cambio, mostró su desconcierto ante el hecho de que en estas circunstancias «la prioridad del PSOE sea reprobar a la vicepresidenta por los motivos que sean».

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