Dastis defiende ante la ONU que un referéndum no significa democracia

Alfonso Dastis interviene ante la Asamblea General de la ONU. :: Jewel SAMAD / afp

La Unión Europea apunta que estará atenta a la situación y sus consecuencias, «sean cuáles sean»

ANDER AZPIROZ MADRID.

El Gobierno se mantiene firme en el exterior para aislar al independentismo, una estrategia que hasta el momento ha dado resultado tanto con José Manuel García Margallo como con Alfonso Dastis al frente de la diplomacia. Y es que la falta de reconocimiento internacional es precisamente uno de los flancos más débiles del bloque secesionista, que apenas ha logrado ganarse el apoyo de la Venezuela bolivariana para su causa.

Dastis llevó de nuevo la situación en Cataluña a la Asamblea General de la ONU la madrugada de ayer en el marco del inicio del 72 periodo de sesiones. En su discurso el ministro de Asuntos Exteriores no nombró de forma expresa el conflicto en esta comunidad autónoma, pero su mensaje fue claro. «Contraponer una presunta legitimidad a la legalidad constitucional desemboca inexorablemente en la vulneración de derechos fundamentales de millones de ciudadanos y es incompatible con la democracia», afirmó el jefe de la diplomacia ante el órgano de Naciones Unidas. En la Asamblea están representados 192 estados, muchos de los cuales sufren tensiones territoriales por lo que en ningún modo apoyarían una declaración unilateral de independencia que pudiera volverse luego en su contra. A ello se suma la infranqueable barrera del Consejo de Seguridad, donde se vislumbra imposible que Cataluña supere el derecho a veto de países como China o Francia.

Dastis fue contundente a la hora de justificar la actuación del Ejecutivo español. Así, aseguró que «el Gobierno de España no puede ni va a renunciar a la defensa del Estado de Derecho y de los valores que lo inspiran: la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político». Y añadió que un referéndum no es equivalente a una democracia. «El general Franco organizó dos referendos», recordó.

La actividad de la diplomacia española en Naciones Unidas ha sido una prioridad del Ministerio de Exteriores desde que se inició el desafío independentista. Sin el beneplácito de la ONU, una república catalana nunca podría acceder a los organismos internacionales por más que algunos países la reconocieran de forma bilateral.

Preocupación en Bruselas

El otro gran centro de acción exterior es la Unión Europea. Hasta el momento los 28 han mantenido cautela y se han limitado a afirmar que el problema de Cataluña es un asunto interno español. Las autoridades comunitarias se han negado a recibir a Carles Puigdemont pese a los sucesivos intentos de la Generalitat. Además, desde Bruselas se ha mantenido que una futura república quedaría automáticamente fuera del club comunitario y debería iniciar un proceso de adhesión que solo se completaría en caso de recibir el apoyo unánime de todos los socios, incluida España. Pese a que en los inicios del desafío independentista Artur Más mantuvo que Cataluña no saldría de la UE, el soberanismo ha asumido que deberá pagar este precio a cambio de la secesión.

La Comisión Europea insistió ayer en mantenerse al margen del conflicto y reiteró su respaldo al orden constitucional. Eso sí, reconoció que sigue la situación con «preocupación». «Tendremos que estar atentos a la situación y a sus consecuencias, sean cuáles sean», afirmó un portavoz del ejecutivo comunitario.

Rusia, otro de los países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU también se pronunció ayer sobre Cataluña. El Kremlin valoró que se trata de un asunto interno de España y que en ningún caso interferirá de manera alguna.

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