El 1-O y el 155 se cuelan en las protestas feministas catalanas

Unas 200.000 personas se manifestaron en Barcelona a favor de la igualdad femenina en un acto con tintes independentistas

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Miles de personas, sobre todo mujeres, salieron ayer a la calle en Barcelona y en las principales ciudades catalanas, bajo el lema 'Nos paramos para cambiarlo todo', para clamar contra la violencia machista y las discriminaciones de género. En la manifestación de Barcelona, a la que asistieron unas 200.000 personas, según la Guardia Urbana, también se protestó contra el artículo 155 de la Constitución y contras las cargas policiales del 1 de octubre, con motivo del referéndum convocado por el último Gobierno catalán. No es la primera vez que pasa. Ya ocurrió en la manifestación contra el terrorismo yihadista, días después de los atentados de las Ramblas y Cambrils en agosto.

Ayer no hubo banderas independentistas en las protestas y el color morado prevaleció de manara mayoritaria sobre el amarillo que defiende la libertad de los secesionistas presos. Pero sí se dejaron ver los llamados CDR, los comités de defensa de la revolución, que nacieron para el 1-O y que ayer tuvieron un enfrentamiento con los Mossos al inicio de la marcha barcelonesa. «El feminismo ha hecho historia pero es solo el punto de partida», afirmaron los organizadores. «Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotación y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas», señaló el manifiesto leído al final de la manifestación. «Decimos basta ante todas las violencias machistas», señaló. Los colectivos feministas no solo reclamaron avances en la lucha de los derechos de las mujeres y a favor de la igualdad.

También hubo espacio para la reivindicación nacionalista, lo que llevó a C's a no participar. Ciudadanos y el PP fueron las únicas formaciones que no estuvieron de forma oficial en la marcha. El PSC sí acudió, pero defendió su propio manifiesto. Y es que el texto que se leyó al final de la protesta era casi el mismo que en el resto de ciudades españolas, salvo un párrafo con referencias al 1-O y al 155.

Contra la «represión»

«En Cataluña estamos viviendo una escalada de la represión: cargas policiales el 1 de octubre y denuncias de agresiones sexuales», según el texto. «Las feministas estamos comprometidas también en la defensa de la democracia y de las libertades en nuestro país y entendemos que la criminalización y/o la judicialización de formas pacíficas de protesta social y reivindicación política también son formas de violencia institucional que debemos denunciar. Por ello denunciamos la aplicación del artículo 155 de la Constitución y exigimos su inmediata suspensión», remató.

La manifestación tenía dos cabeceras: una exclusivamente de mujeres, en la que marchaban representantes de los colectivos feministas, y una segunda, en la que sí había hombres, además de dirigentes políticos. Roger Torrent, presidente del Parlamento catalán, y Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, fueron la máxima representación institucional. La organización no permitió la presencia de periodistas varones en la cabecera de la manifestación.

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