«Algunos se creen que los problemas se solucionan sacando a la gente a la calle»

Rajoy exhibe su desasosiego por el modo en el que se está calentando el debate de las pensiones y acusa al PSOE de «demagogo»

R. C. MADRID.

Mariano Rajoy no ocultó ayer el desasosiego que le produce ver cómo el PSOE azuza la movilización de los pensionistas, un sector en el que su formación siempre ha tenido un importante asidero electoral. Los mayores que reclaman prestaciones más justas han tomado en los últimos días las calles y sus protestas empiezan a calar con fuerza. Los socialistas, que han decidido hacer de este asunto una de sus principales armas de oposición, intentan trasladar la presión al Parlamento.

«No se puede aceptar la demagogia que está haciendo alguna gente después de llevar a este país al borde de la quiebra. Personalmente -dijo indignado el presidente del Gobierno, durante su intervención en la Escuela de Invierno que celebra el PP de Canarias- no lo voy a aceptar». Rajoy recordó que la formación que hoy dirige Pedro Sánchez congeló las pensiones en 2010, cuando aún gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero, mientras que él las ha subido. «Poco -admitió- y me gustaría subirlas más, pero para eso es necesario crear empleo».

El principal partido de la oposición ha llevado al Congreso una iniciativa en la que exige que, en lugar de la revalorización del 0,25%, se vuelvan a referenciar las pensiones al IPC, lo que implicaría subirlas este año un 1,6%. «Algunos creen que los problemas se solucionan sacando a la gente a la calle; son los mismos que cuando gobernaban mandaron a la calle a 3,5 millones de españoles», recriminó Rajoy en alusión a los puestos de trabajo perdidos en la última legislatura de los socialistas.

Los populares se lamentan de que, al ver la oportunidad de rentabilizar la preocupación de los ciudadanos, las fuerzas de la oposición hayan decidido empezar a moverse al margen de la comisión del Pacto de Toledo, en la que desde hace meses trabajaban para buscar un acuerdo. Los socialistas replican que, abusando de la prerrogativa constitucional que permite al Ejecutivo vetar todas aquellas iniciativas parlamentarias que impliquen alteración presupuestaria, el PP se ha dedicado a cegar el camino a todas sus propuestas sociales. Y que se han hartado.

El de los pensionistas no es, en cualquier caso, el único frente que debe atender el PP, acuciado también por el auge de Ciudadanos en otros ámbitos. Sí fue al que más se dedicó Rajoy en su alocución en Santa Cruz de Tenerife, pero en la convención canaria se fajaron también con ímpetu los principales miembros de la dirección de su partido, el coordinador general, Fernando Martínez Maillo; el vicesecretario de Política Social, Javier Maroto; el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, y la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, para tratar de rebatir los argumentos de la oposición.

Maillo fue especialmente duro con el partido de Rivera, al que acusó de no querer asumir responsabilidades y limitarse a criticar en una actitud «táctica».

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