¿Corrupción amortizada?

Mariano Rajoy, durante  una sesión de control  en el Senado.
Mariano Rajoy, durante una sesión de control en el Senado. / ÁNGEL DE ANTONIO

Rajoy y el PP se vuelcan en pasar página tras la declaración en el juicio de 'Gürtel', pero la oposición y los tribunales afilan sus cuchillos

MELCHOR SÁIZ-PARDO

La frase de Mariano Rajoy el pasado viernes resume en tan solo siete palabras toda una estrategia del Gobierno y del Partido Popular: «Todo lo exagerado acaba por ser irrelevante». Esa fue la respuesta del presidente del Gobierno en su rueda de prensa de fin de curso en Moncloa cuando le preguntaron su disposición a comparecer en el pleno del Congreso, tal y como pretenden PSOE y Podemos, para dar más explicaciones sobre su supuesta relación con la 'trama Gürtel'. «Si se produce una más, pues será una más», fue la lacónica explicación del jefe del Ejecutivo, quien, además, dio un consejo a la oposición: «La ansiedad es mala consejera».

El mensaje pretendía ser claro. El Gobierno, su presidente y el PP pasan página. Y esperan que esta vez sea la definitiva. La idea a transmitir -según admiten desde Génova- era que la comparecencia de Rajoy como testigo el pasado miércoles en el juicio sobre la 'primera época' del 'caso Gürtel' (1999-2005) cierra definitivamente un ciclo. Dos horas de explicaciones que -entienden los populares- han dejado claro lo que venían anticipando desde hace semanas: que el jefe del Ejecutivo no tenía ni idea de lo que hacían Francisco Correa y los suyos porque Mariano Rajoy estaba en la política y no en las cuentas.

CUATRO FRENTES

uPleno
Su celebración todavía no es segura. PSOE y Podemos quieren explicaciones sobre su comparecencia en la Audiencia.
uComisión de investigación
No hay todavía fecha para el interrogatorio de Rajoy, que será el cierre.
uPapeles de Bárcenas
El juicio será en 2018. Versa sobre la Caja B.
u'Segunda época' de 'Gürtel'
En instrucción. Sin fecha para juicio.

En el Partido Popular están convencidos de que el asunto de la corrupción ya está amortizado. Que la oposición no puede sacarle más jugo porque ya ha quedado probado que Rajoy es inmune a esta táctica de desgaste, dado que nunca van a poder demostrar que él conociera de los desmanes en su partido cuando ejercía como vicesecretario o secretario general.

Pero esa estrategia de pasar página no va a ser fácil de aplicar, admiten en el PP. El escenario que se presenta a corto, medio y largo plazo en el Parlamento y en los tribunales no es precisamente el más proclive a ese olvido. Rajoy tiene abiertos, al menos, cuatro frentes diferentes en el Congreso de los Diputados y en los juzgados que pueden seguir persiguiéndole durante toda la legislatura. O al menos, eso pretenden buena parte de la oposición y de las acusaciones judiciales.

El primero de estos campos de batalla y el más inminente puede ser su comparecencia en el pleno. El PP intenta a toda costa evitar esa primera andanada que podría ser en septiembre (o incluso en agosto) y cuenta con el apoyo de Ciudadanos, pero las cuentas no están todavía claras. Al estar en periodo de vacaciones será la Diputación Permanente, compuesta por 65 diputados, la que decida sobre esta petición. Por ahora, parece que hay un empate de 32 contra 32, a expensas de saber si el PNV apoyaría pedir cuentas inmediatas a Rajoy en la Cámara baja por sus silencios en el juicio.

Espada de Damocles

Pero aunque Rajoy y su partido pudieran ganar sin llegar a combatir este primer round, lo que no podrán es sacar la supuesta corrupción del PP del Congreso. La comisión de investigación sobre la supuesta financiación irregular de los populares sigue bien viva y la oposición quiere, además, usar la comparecencia de Rajoy como una suerte de espada de Damocles. El interrogatorio del presidente está acordado ya por todos los grupos de la oposición, pero no tiene fecha. Y esto es a propósito, según admiten desde diversas fuerzas parlamentarias. Mariano Rajoy, en principio, será llamado para cerrar las comparecencias de esta investigación cuyo calendario todavía es una incógnita. Eso sí, el plan de trabajo se presenta extensísimo, ya que la oposición pretende interrogar a más de un centenar de altos cargos y exdirigentes del PP. Con este panorama temporal y con la incógnita de no saber cuándo el presidente será llamado es difícil llevar a buen puerto esa estrategia de 'pasar página'.

En la comisión de investigación -admiten sus miembros- al PP solo le queda la posibilidad de «minimizar daños». Los populares presentaron el viernes un recurso de amparo ante el Constitucional para intentar que la corte limite los trabajos de la comisión. Su propósito es que el tribunal ordene acotar la investigación temporal y materialmente. El PP quiere que se circunscriba exclusivamente a la actual legislatura o a lo sumo que la comisión pueda llegar a octubre de 2012, cuando entró en vigor la reforma de la Ley de Financiación de Partidos. Las dos posibilidades dejarían fuera buena parte de los casos de corrupción que salpican al PP, empezando por los más importantes como 'Gürtel', 'Púnica' o 'Lezo', por lo que el interrogatorio de Rajoy en la comisión tendría mucho menos calado.

El PP puede maniobrar en el Congreso, pero no tienen casi ningún margen en los tribunales para proteger a su líder. El primer envite en los estrados comenzará a principios de 2018 con el juicio del caso conocido como 'Papeles de Bárcenas' en el que, a diferencia de la 'primera época' de 'Gürtel', sí que se entra de lleno en la supuesta financiación en B del partido y los sobresueldos. Y, según las anotaciones del extesorero, Rajoy habría cobrado pluses en negro entre 1997 y 1999. Obviamente, las acusaciones van a pedir el interrogatorio del presidente, quien, a diferencia de lo ocurrido el pasado miércoles, sí que tendrá que responder a esas cuestiones mucho más espinosas para él.

Más fácil y más lejano lo va a tener en el otro gran proceso sobre corrupción en el que las acusaciones también van a pedir su comparecencia: el de la 'segunda época' de 'Gürtel' (2005 a 2009). Este sumario está todavía en instrucción y nadie en la Audiencia Nacional se atreve a vaticinar cuándo llegará a juicio. La ventaja en este último frente es que el líder del PP no será sometido a preguntas sobre la financiación en B. La desventaja es que la falta de una previsión temporal supone otra 'espada de Damocles' que amenaza la estrategia popular de 'pasar página' con la corrupción.

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