Correa: «¿Cómo no voy a regalar unos payasos a Ana Mato si es mi amiga?

El cabecilla de 'Gürtel' y 'El Bigotes' protagonizan, por videoconferencia, una sesión surrealista en Las Cortes valencianas

D. BURGUERA

valencia. Si la situación vivida ayer en la comisión de investigación sobre Feria Valencia en Las Cortes aparece en una novela de Kafka o de Valle Inclán, o en las películas de Berlanga, a nadie le extrañaría. Esperas surrealistas con funcionarios de la cárcel de Valdemoro mediando, comparecientes rogando asistir a un curso de cocina, presumiendo de lo fuertes que están o citando a Donald Trump, disertaciones sobre la diferencia entre el márketing y la corrupción o abogados sin entender ni una palabra. De Feria Valencia, casi nada salió de la boca de los cabecillas de 'Gürtel' Francisco Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez 'El Bigotes', que comparecieron desde la cárcel por videoconferencia.

Empezó la comisión de manera peculiar cuando su presidenta, Rosa García (Ciudadanos), reclamó silencio porque los técnicos habían puesto «todo su cariño y profesionalidad» para establecer la videoconferencia. Un diputado comentó luego que lo del «cariño» en una conexión con una cárcel, sonó «raro» y un punto naíf. Era sólo el principio. Se hizo el silencio, pues. Callados todos seis minutos, mirando una pantalla sin nadie, sin Correa, teóricamente el primer compareciente. García interrumpió la espera para informar de que había un «problema de comunicación» con Valdemoro. Cinco minutos más tarde admitió: «No hay ningún problema, lo que pasa es que no hay nadie allí».

Segundos después, un funcionario de prisiones preguntó desde la cárcel: «¿Oiga, oiga, me oye?». Aclaró que Correa no estaba pero que «si quieren» sí había acudido Pérez. Se modificó el orden del día. 'El Bigotes' apareció, sin bigote ni barba pero con abogado. Ese letrado, según Pérez, le aconsejó no responder preguntas, lo que fue anunciado a los parlamentarios. Desilusión, pero no mucha, era lo esperado por todos.

Preguntaron los diputados y Pérez no decía nada, hasta que de repente hizo un ruego: «Si han acabado conmigo déjenme irme ya. Estaba en un curso de cocina, estábamos pochando y me he perdido el trabajo y luego me hacen exámenes». Petición denegada. Los fogones debían esperar. Pérez también pidió que las intervenciones fueran en castellano porque su abogado no estaba entendiendo nada. Tampoco se accedió. La diputada de Compromís Teresa García aseguró que sus comentarios en lengua autóctona no iban dirigidos a ellos y que luego les pasasen la traducción. Quizá dando por perdida la clase gastronómica, Pérez ya se decidió a dar algún «titular», según anunció, porque se comprometió a que «algún día iré allí a explicar la cara B de este disco, porque no están aquí todos los que son ni los que deberían estar».

Despedido Pérez, el funcionario anunció que se había presentado, al fin, Correa, quien también afirmó que no iba a responder nada de nada. Sin embargo, no se pudo contener. Ante los comentarios sobre su apariencia «desmejorada», el interno en Valdemoro aclaró: «Hago mucho deporte. Aquí hay mucho tiempo libre y he bajado de peso, pero me siento muy bien y muy fuerte. Mejor que cuando entré. Hago siete y ocho diarias de deporte. Estoy muy fuerte». Tras lo cual se situó en el lado opuesto de Pérez: «Si no hubiera trabajado para el PP, yo no estaría aquí sentado. En 'Gürtel' no existe tanta corrupción, es mentira».

«¿Cómo no voy a regalar una corbata a un cliente que es fantástico para mí?, ¿cómo no le voy a regalar un cumpleaños y unos payasos a Ana Mato y Jesús Sepúlveda que son amigos míos y no le cuesta un duro a mi empresa?», clamó Correa, quien avisó a la sociedad de que se cuiden frente a «televisiones que sólo se dedican a generar odio».

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