«No podía contar lo que sabía a los padres de Diana Quer»

El comandante de la Guardia Civil Arturo Marcos./JORDI ALEMANY
El comandante de la Guardia Civil Arturo Marcos. / JORDI ALEMANY

El comandante Arturo Marcos fue el nexo entre los investigadores y la familia de la joven madrileña durante la investigación

DAVID S. OLABARRI

Arturo Marcos, comandante de la Guardia Civil destinado en La Coruña, fue uno de los principales responsables de la investigación del asesinato de Diana Quer. Un cometido que compaginó con la difícil tarea de servir de interlocutor con la familia de la víctima durante los cerca de 500 días que transcurrieron entre la desaparición de la joven madrileña y la detención de 'el Chicle'. Fue el contacto los padres de Diana incluso cuando tuvo que asumir otras responsabilidades. Todavía hoy, cinco meses después de la resolución policial del caso, sigue manteniendo contacto con ellos.

Marcos participó ayer en el VI Encuentro Técnico sobre Personas Desaparecidas en Arrigorriaga (Vizcaya), que reunió a un centenar largo de expertos, juristas, policías y familiares de víctimas provenientes de distintos puntos de España. Se trata, de hecho, de un encuentro que se ha convertido en una referencia a la hora de analizar el fenómeno de las desapariciones sin causa aparente. El objetivo del comandante de la Guardia Civil era explicar el papel que deben desempeñar las fuerzas de seguridad con los allegados. Una interlocución más importante de lo que podría parecer a simple vista en el desarrollo de una investigación y para la que, además, no todo el mundo vale.

Marcos explicó que es muy importante «empatizar» y «entender» cuál es la situación en la que se encuentran estas personas. Para unos padres que no saben lo que ha pasado con su hija, cada día sin noticias supone una tensión mayor y ellos necesitan respuestas. Y ahí es donde estos policías mejor se manejan, manteniendo el delicado equilibrio que supone establecer una relación de confianza y, al mismo tiempo, no contar nada que pueda perjudicar la labor policial. «Ese es el límite. Hay que explicarles que es mejor sufrir un poquito al principio que estropear una investigación y sufrir a la larga. No podía contar lo que sabía», destacó.

Por el tono de voz

En este caso, la interlocución era prácticamente diaria. Entre otras razones porque tenía que hablar con el padre y la madre. Había días que no había nada nuevo que contar. Pero para Juan Carlos y Diana había momentos muy difíciles, como el cumpleaños de Diana, las navidades, el aniversario de la desaparición... En otras ocasiones, necesitaban información. En gran medida lo que Marcos hacía era escuchar. Otras veces llamaban cuando algunos medios de comunicación publicaban noticias que a ellos les desviaban del trabajo, porque tenían que comprobarlas y luego devolverles la llamada para desmentirlas.

En su contexto

Diana Quer
La joven madrileña permaneció casi 500 días desaparecida hasta que la Guardia Civil detuvo a 'el Chicle' como presunto autor de su asesinato. Encontraron su cuerpo en un pabellón en Galicia.
2.287
comunicaciones de desaparición recibió la Ertzaintza en 2017. Nueve de estas personas siguen en paradero desconocido. La mayoría de los casos se resuelve en pocas horas.

A pesar de los lógicos momentos de debilidad por los que atravesaron en una investigación tan larga, los padres de Diana entendían que no podían trasladarles datos concretos, más allá de la existencia de líneas de investigación. «Lo único que podía garantizarles era trabajo y que el trabajo da resultados», subrayó. La relación de confianza llegó al punto de que, cuando le pedían más concreción, la familia podía intuir cómo se estaban desarrollando las pesquisas sólo con escuchar el tono de voz del comandante.

Marcos siempre se mostró positivo. Tenía la certeza de que acabarían resolviendo el caso. Más allá de los candidatos, lo importante era poder demostrarlo. Y encontrar el cuerpo. No querían toparse con un caso similar al de la joven sevillana Marta del Castillo.

El momento de comunicar el desenlace fue también muy complicado. Entre otras cosas porque nunca se pierde la esperanza de que ese ser querido aparezca con vida. Los padres de Diana se enteraron directamente por Marcos de que su cuerpo había sido hallado en un pabellón. Fueron dos llamadas de apenas 30 segundos. Le preguntaron si estaba allí con ella. Eso les tranquilizó. «Yo era su extensión en aquella nave».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos