El constitucionalismo reclama un Gobierno catalán que recupere el 'seny' y la legalidad

Dos grandes banderas española y catalana se desplegaron en la manifestación constitucionalista celebrada ayer en el centro de Barcelona. :: Albert Gea/ reuters/
Dos grandes banderas española y catalana se desplegaron en la manifestación constitucionalista celebrada ayer en el centro de Barcelona. :: Albert Gea/ reuters

La masiva manifestación de Sociedad Civil Catalana reúne a líderes de Ciudadanos, PSC y PP, además de a Manuel Valls, Sardà y Jiménez Villarejo

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Ya hace tiempo que la calle ha dejado de ser un coto privado del independentismo catalán, y miles de personas, en torno a 7.000, según la Guardia Urbana de Barcelona, y unas 200.000, según los organizadores, se manifestaron ayer por el centro de Barcelona para denunciar el bloqueo político provocado por el proceso secesionista, protestar contra el soberanismo y las consecuencias que ha causado a nivel social y político, y para reclamar un Gobierno autonómico en Cataluña que recupere la legalidad y el 'seny' (sentido común).

Se trata de la tercera gran manifestación convocada por el constitucionalismo desde el referéndum y la huelga general del 1 y 3 de octubre del año pasado. La primera tuvo lugar el 8 de octubre y la segunda tras la proclamación de la independencia, el 27 de ese mes. Ambas fueron multitudinarias y escenificaron un cambio de rasante en la política catalana, que tuvo su reflejo meses después en la victoria de Ciudadanos en las elecciones, la primera victoria de un partido no catalanista en unos comicios autonómicos en Cataluña desde la recuperación de la democracia, aunque el resultado fue insuficiente para gobernar.

La de ayer, la primera tras las elecciones del 21 de diciembre, no fue tan masiva como las manifestaciones de octubre, celebradas en un contexto de alto voltaje político y con un grado de indignación social muy alto por el sentimiento creciente de que la permanencia de Cataluña en España estaba en peligro, pero sí consolida la capacidad de convocatoria del constitucionalismo, al que hasta no hace mucho le costaba salir a la calle y que pinchaba en cada una de sus convocatorias.

A la cita acudieron los principales líderes de Ciudadanos, PSC y PP. Las fuerzas constitucionalistas están muy lejos de formar un frente cohesionado y sus diferencias en el Parlamento catalán son notables, pero en esta ocasión hubo pleno casi total. Albert Rivera representó a Ciudadanos, Miquel Iceta acudió en nombre del PSC y por el PP participó Xavier García Albiol. La gran ausente fue la que será la jefa de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas. Sí estuvo Rivera, lanzado en todas las encuestas como aspirante a la Presidencia del Gobierno, y de hecho fue el dirigente más aplaudido durante la marcha y quien trató de capitalizar la protesta. También se dejó ver la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat.

Todos se colocaron tras la pancarta de la cabecera de la manifestación, con el lema «Ahora más que nunca, seny», junto al exprimer ministro francés, Manuel Valls, la actriz Rosa María Sardà y el exfiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, integrado en las listas de Podemos en las últimas elecciones europeas.

Los tres subieron a la tribuna de oradores y el exsocialista francés, que durante la pasada campaña electoral ya intervino en un mitin de Ciudadanos, fue el más contundente: «Ningún dirigente europeo puede permitir que se cambien las fronteras y que fracase uno de los estados más importantes de Europa. Cambiar las fronteras es guerra». Y añadió: «España sin Cataluña no es España y Cataluña sin España no es Cataluña».

Sardà pide diálogo

Sardà también leyó un discurso muy duro, en el que cargó contra el independentismo y también contra el Gobierno del PP. «Que dejen de jugar -reclamó- los de aquí y los de allá, a ver quién la tiene más larga». La actriz barcelonesa arremetió contra los secesionistas por dar carnés de buenos y malos catalanes y por haber dividido y enfadado a la sociedad, pero pidió diálogo y actuar con la «razón, no con la pasión ni con la tripa». Villarejo, por su parte, dijo que Cataluña ha estado gobernada por un «partido delincuente» y aseguró que el independentismo ha practicado un «abuso de poder».

Durante la marcha plagada de banderas españolas y catalanas, se escucharon gritos de «Puigdemont, a prisión», «estamos hartos» y «somos Cataluña, somos España».

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