«Hay una conjura para convertir Cataluña en tercermundista»

Josep Borrell y Mario Vargas Llosa denuncian la quiebra constitucional y defienden el pacifismo y la convivencia

C. R. BARCELONA.

Los mensajes a favor de la unidad de España lanzados a modo de colofón de la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana fueron claros: rechazo a la ruptura unilateral, defensa del orden constitucional que ha quebrado el independentismo y llamada a la convivencia entre catalanes y, también, españoles.

Los encargados de transmitirlos fueron un expresidente del Parlamento de la Unión Europea, la misma de la que se quedaría fuera la república catalana al segundo después de proclamar su independencia, y un premio Nobel de Literatura. Josep Borrell y Mario Vargas Llosa se expresaron de forma contundente. El exministro socialista reconoció que Cataluña vive «momentos casi dramáticos», una situación de la que responsabilizó a los líderes independentistas, en especial a un Carles Puigdemont al que exigió que «no empuje el país hacia el precipicio». El presidente de la Generalitat no fue el único político objeto de críticas por parte de Borrell. A la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, le reprochó el no defender el pluralismo político cuando debería representar a todos los partidos que conforman la cámara catalana. También aludió al consejero de Presidencia, Jordi Turull, para quien el catalán que no es independentista es «un súbdito». «No sois súbditos, y estáis hoy aquí y habéis venido tantos precisamente para decir que sois tan ciudadanos de Cataluña como ellos», gritó Borrell ante los miles de manifestantes.

Pero el expresidente de la Eurocámara no se quedó ahí. También reconoció errores en el bando que se opone al soberanismo. Lo hizo, por ejemplo, cuando señaló que «todos tenemos la culpa de haber callado demasiado». También se refirió a los empresarios. De ellos dijo que si hubiesen dicho en público que se irían de Cataluña, como han comenzado a hacer muchos, el intento de independencia «quizá no estaría pasando». Y, pese a la incertidumbre por la que atraviesa Cataluña, el exministro socialista llamó a evitar los enfrentamientos entre la ciudadanía. «Nada de boicots, nada de ofensas. Trabajemos todos juntos para que vuelva la sensatez», solicitó a los concentrados.

Fanatismo y racismo

El escritor hispano-peruano no fue a la zaga de Borrell. Lo primero que hizo Vargas Llosa fue resaltar valores como el pacifismo, la coexistencia y la libertad, para a continuación apuntar el futuro que le aguardaría a una Cataluña independiente: «Vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es ya un país moderno, que ha hecho suya la libertad y no va a renunciar ante una conjura independentista que quiere convertirlo en país tercermundista».

El premio Nobel, quien se declara liberal y antinacionalista, argumentó que «todos los pueblos modernos o atrasados viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión nacionalista» y ésta, añadió Vargas Llosa, «puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo».

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