Colau sale al rescate de Puigdemont y facilitará que en Barcelona se vote el 1-O

Puigdemont, junto a la alcaldesa de Barcelona tras la ofrenda floral al monumento de Casanova con motivo de la Diada. :: m. pérez / Efe/
Puigdemont, junto a la alcaldesa de Barcelona tras la ofrenda floral al monumento de Casanova con motivo de la Diada. :: m. pérez / Efe

Alcanza un acuerdo con la Generalitat para que se utilicen los centros públicos no municipales y sin funcionarios locales

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Sin dar detalles, pero Ada Colau dio ayer el paso por el que suspiraban en la Generalitat y anunció que en Barcelona «se podrá participar» en el referéndum de autodeterminación convocado para el 1 de octubre. No cederá los locales municipales, un paso desaconsejado por los servicios jurídicos del Ayuntamiento de la capital catalana, pero no pondrá obstáculos a que se instalen las urnas en otras dependencias públicas. «Una buena noticia» para Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, y es que un referéndum sin participación, o que fuera restringida, en la capital catalana podía ser un varapalo enorme a la consulta.

La alcaldesa de Barcelona, tras semanas de incertidumbre y gestos contradictorios, acabó de deshojar la margarita con un sí al referéndum y las fuerzas soberanistas suspiraron de alivio. «Cumplimos nuestro compromiso: en Barcelona el 1 de octubre se podrá participar sin poner en riesgo la institución ni a los servidores públicos», señaló Colau en un mensaje en Twitter. «Buena noticia», respondió por la misma vía el presidente de la Generalitat: «Buena noticia para la democracia», redondeó el vicepresidente catalán.

La fórmula ideada entre el Consistorio barcelonés es al parecer que la Generalitat utilice los colegios públicos de su titularidad, que son todos los de enseñanza secundaria y que suponen el 80% de los que existe en la ciudad. Los de primaria son municipales. Colau tiene capacidad para vetar la utilización de los centros a través del Consorcio de Educación de Barcelona participado en un 60% por el Gobierno de Cataluña y en un 40% por el Ayuntamiento. Una entidad que desde este lunes está presidida por la consejera de Educación, Clara Ponsatí, tras la destitución del anterior presidente, Lluís Baulenas. Ponsatí no tendrá ya ningún problema para ordenar la apertura de los centros educativos el 1 de octubre.

Puigdemont y Junqueras coinciden en que la decisión de la alcaldesa es una «buena noticia»

Sanción penal

El acuerdo también excluye la participación de los funcionarios municipales en las labores de la jornada electoral, una tarea que asumirán los trabajadores de la administración autonómica. De esta forma, Colau cumple con los requisitos de no implicar a la institución en una consulta suspendida por el Tribunal Constitucional ni pone en peligro a los funcionarios del Ayuntamiento. Asimismo salva su compromiso de respetar el dictamen del secretario general del Ayuntamiento, que hoy mismo dio a conocer su informe y mantiene que la alcaldesa se expondría a una sanción, «incluida la penal» si incumple el mandato «expreso, claro y taxativo» del Constitucional de no participar ni en los preparativos ni en la celebración de la consulta.

El parco comentario de Colau en las redes sociales dio lugar a una guerra de mensajes entre los grupos municipales. Para el socialista no hay acuerdo de ningún tipo con la Generalitat; el del PDeCAT tampoco se lo acabó de creer y subrayó que la alcaldesa habló de «participar» no de «votar»; Ciudadanos dio por hecho el pacto e invitó a la Guardia Urbana a que empiece a «investigar el referéndum ilegal en el Ayuntamiento de Barcelona»; para el popular todo es «surrealista».

Puigdemont salió a zanjar las dudas y las especulaciones, y durante una visita al semanario registrado por la Guardia Civil en Valls sostuvo que hay «acuerdo y entendimiento» con la alcaldesa para que se pueda votar en Barcelona en el referéndum del 1 de octubre. «Hemos encontrado -se felicitó- la manera de hacerlo, cada uno preservando lo que teníamos que preservar». Pero tampoco concretó cómo se sustancia el acuerdo.

Indefiniciones al margen, el independentismo solventó su escollo interno más importante para llevar a buen puerto el referéndum. Otra cosa es la batalla política y jurídica que mantiene con el Gobierno de Mariano Rajoy que se dirime en otro ámbito. La participación de Barcelona, con 1,6 millones de habitantes de los 7,5 que tiene Cataluña, es vital para el éxito o fracaso de la consulta si es que llega a celebrarse. Un no de la alcaldesa de la capital catalana habría supuesto un serio contratiempo para los organizadores de la votación.

El paso dado, además, servirá de guía para otros municipios con regidores de Catalunya en Comú que todavía se mueven en la incertidumbre. De esta forma, los consistorios socialistas y algún independiente han quedado como islotes del 'no' al referéndum en un mar de 'síes' a colaborar en la consulta.

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