Codorníu también se suma al éxodo empresarial al trasladar su sede a La Rioja

J. CAMARERO/J. MUÑOZ

madrid/toledo. A la huida de las grandes corporaciones y numerosas pymes catalanas se están uniendo firmas emblemáticas del tejido empresarial de la comunidad como Codorníu. La histórica empresa dedicada a la comercialización de cava decidió ayer fijar su sede social en Haro (La Rioja), donde contaba con una bodega en propiedad.

El consejo de administración de Unideco, el 'holding' del grupo Codorníu Raventós, tomó esta decisión «ante la situación de incertidumbre política y jurídica en la que se encuentra sumida Cataluña y con el objetivo de garantizar los intereses de sus trabajadores y clientes». En cualquier caso, el cambio de sede no implica el traslado de los centros de producción y operativos. El del cava es uno de los sectores más sensibles al conflicto generado en torno a la cuestión catalana, y más aún a pocos días de que comience la campaña de Navidad, clave para este tipo de sociedades y su facturación anual.

La otra gran firma catalana del cava, Freixenet, ha previsto estudiar un posible cambio de sede en el consejo de administración que tendrá lugar a finales de mes. Su presidente, José Luis Bonet, afirmó ayer: «A los catalanes no nos ha ido mal en estos últimos 40 años» dentro de la España de las autonomías mientras que en la actualidad «Cataluña atraviesa un estado de anomalía muy grave, con la sociedad fracturada casi por mitades».

También aprobó el cambio de domicilio la filial del fabricante de soluciones para baterías TAB, desde Barcelona a Madrid. El goteo es tan incesante que ya han sido 581 las firmas que han dejado la comunidad desde que comenzó la crisis tras el referéndum, según afirmó ayer el decano del Colegio de Registradores de Cataluña, Luis Suárez. Incluso la automovilística SEAT ha retrasado la presentación de un nuevo modelo que había previsto realizar este mes.

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