El código disciplinario de Pablo Iglesias choca con su Comité de Garantías

La propuesta establece medidas como la de sancionar a quienes filtren información que dañe al partido

A. AZPIROZ

madrid. La intención de la ejecutiva nacional de Podemos de imponer un estricto código disciplinario para los miembros de la formación se ha dado de bruces con la Comisión de Garantías, el órgano encargado de velar por el cumplimiento de los estatutos dentro del partido.

Una de las intenciones del Consejo de Coordinación es establecer una lista de supuestos que supondrán faltas leves, graves y muy graves. Entre las graves se encuentran algunas que han levantado polémica, como son filtrar información interna que comprometa a Podemos o realizar actuaciones o declaraciones públicas en nombre de los órganos del partido sin ser portavoz de los mismos o estar autorizado para hacerlo. Estas acciones recibirían un castigo que va desde una multa económica para cargos públicos y del partido a una inhabilitación comprendida entre los seis meses y los dos años. Con esta medida, Pablo Iglesias y su equipo tratan de frenar la difusión de información sensible, un fenómeno que ha sido habitual en un Podemos que ha vivido importantes luchas internas.

Pero, según reconoció Pablo Echenique ayer, una parte del Comité de Garantías estaría dispuesta a echar para atrás el código. Este órgano se encuentra dividido entre quienes creen que la Ejecutiva se extralimita en sus funciones al imponer unas normas que no fueron votadas en la Asamblea Ciudadana de Vistalegre 2 y los que consideran que la dirección cuenta con las competencias para hacerlo. Si se imponen los primeros, el código quedará anulado.

«La comisión de garantías en Podemos es un órgano independiente de la Ejecutiva del partido, de hecho se elige en primarias abiertas como todos los demás órganos de Podemos, y en este momento hay dictámenes contradictorios en la comisión», señaló desde Toledo el secretario de Organización de la formación morada.

Voces críticas

Miembros de la ejecutiva como el eurodiputado Miguel Urbán ya han avisado de que no creen en los códigos disciplinarios y que seguirá opinando con absoluta libertad. «Si me tiene que caer la del pulpo, me caerá, pero seguiré defendiendo lo que pienso, en cualquier espacio. Eso es lo que hay que hacer y es lo que muestra una lealtad con un proyecto y unas ideas que están más allá de las siglas», zanjó el eurodiputado, quien además es uno de los portavoces de la corriente interna anticapitalista.

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