Clamor masivo al grito de «no pasarán»

Cientos de personas muestran folios blancos en los que piden la puesta en libertad de los presidentes de ANC y Òmnium. ::  LLUIS GENé / afp/
Cientos de personas muestran folios blancos en los que piden la puesta en libertad de los presidentes de ANC y Òmnium. :: LLUIS GENé / afp

Miles de catalanes protestan contra el 155 y el encarcelamiento de los 'Jordis' y avisan de que «lucharán» hasta el final

CRISTIAN REINO

barcelona. Cataluña retrocede a 1976. Más de 40 años después de la célebre manifestación en Barcelona en plena transición en la que se reclamó «libertad, amnistía y Estatuto de autonomía», la historia se repitió ayer y las reivindicaciones en la protesta organizada por la ANC y Ómnium en la capital catalana contra el 155 y a favor de los 'Jordis' recordaron a la mítica manifestación de los años setenta.

Los cientos de miles de personas que marcharon ayer por el centro de Barcelona pidieron la puesta en libertad de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, encarcelados en Soto del Real (Madrid) acusados de sedición, y clamaron en defensa de la democracia y las instituciones catalanas, un eterno retorno, tras el anuncio del Gobierno central de poner en marcha el artículo 155 de la Constitución. La novedad cuatro décadas después es que los mismos cientos de miles de personas que acudieron a la protesta no portaron 'senyeras', sino 'esteladas' independentistas.

El soberanismo volvió a echarse ayer a la calle, en una nueva demostración de fuerza, la enésima en los últimos años, para trasladar al Gobierno central que una parte significativa de la ciudadanía catalana no está dispuesta a firmar la rendición. Y para presionar al Ejecutivo catalán de cara a los próximos pasos a seguir, sobre todo pensando en la declaración unilateral de independencia que aprobará casi con toda seguridad la Cámara catalana la semana que viene. Carles Puigdemont, que el martes pasado no acudió a la protesta convocada de urgencia contra la orden decretada por la Audiencia Nacional contra los líderes de la ANC y Ómnium, sí asistió ayer a la manifestación. Fue su primera respuesta, por la vía de los gestos, al Gobierno central. «No hay que subestimar la fuerza del pueblo de Cataluña», dijo en los días previos al 1 de octubre. La segunda respuesta la dio en un discurso institucional a las nueve de la noche. El Ejecutivo catalán en pleno se sumó a la protesta y lanzó un mensaje de unidad y de cierre de filas. Defenderán las instituciones catalanas con uñas y dientes. También acudió la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell.

La ANC y Òmnium se preparan para una huelga general la próxima semana para presionar al Senado Las entidades soberanistas advierten de que «no aceptarán» la suspensión de la autonomía

El independentismo salió en bloque, pero no solo el secesionismo. También soberanistas, como los dirigentes de Catalunya en Comú o los sindicatos CC OO y UGT, miembros de la plataforma convocante junto a la ANC y Ómnium Cultural.

Ni un paso atrás

Según la Guardia Urbana, en torno a 450.000 personas se manifestaron ayer en Barcelona. No fueron las cifras que el independentismo registra en las Diadas, pero sí una exhibición de músculo, ante la semana que se abre de aquí al viernes, cuando el Senado votará las medidas anunciadas por el Gobierno. Las entidades soberanistas se mostraron dispuestas a todo con tal de lograr la libertad de sus máximos dirigentes y para apretar a Puigdemont para que no dé un paso atrás. En ese dispuestos a todo, está incluida la huelga general, que desde la ANC deslizaron que podría convocarse esta próxima semana. Podría ser una jornada de paro general, como la del 3 de octubre, o una huelga indefinida, que ponga patas arriba la economía española.

Las manifestaciones alegres de los 11-S ya son historia y las movilizaciones en la calle ya han entrado en una fase nueva, marcadas por la indignación. Pero a las entidades soberanistas se les plantea un dilema, pues hay cientos de miles de catalanes que muestran su intención de seguir adelante en la protesta en la calle, pero está por ver cuántos están dispuestos a arriesgar aún más.

«Esto es un pulso», hay que «luchar», afirmó el vicepresidente de Ómnium, Agustí Alcoberro. «El Gobierno quiere acabar con la Generalitat y el Parlamento catalán, pero no pasarán porque nosotros lo impediremos», dijo en el discurso final. «Es una vergüenza que haya presos políticos en España», remató. «Con represión y violencia no podrán conseguir nada ni construir nada», aseguró por su parte el vicepresidente de Ómnium Cultural, Marcel Mauri. «No nos han suspendido las instituciones porque no pueden. Y nunca podrán porque nosotros somos las instituciones de este país y no nos las podrán quitar nunca», dijo. «No pasarán», insistió.

«No aceptamos» la intervención de las instituciones catalanas y exigimos la libertad de los 'Jordis'», según el manifiesto que se leyó al final de la protesta. «No es aceptable encausar y llevar a prisión a dos personas por llamar pacíficamente a la movilización, exigimos la libertad para Sánchez y Cuixart. Queremos que se les retiren los cargos por sedición y poner fin al orden de prisión preventiva», añadió el texto de las entidades. «Quieren encarcelar la esperanza», concluyó la cantante María del Mar Bonet, que cerró la protesta desde el escenario.

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