Ciudadanos y Podemos intentan atraer al PSOE hacia la reforma electoral

El PP reclama un compromiso a las demás fuerzas para que se permita gobernar a la lista más votada

M. E. ALONSO

MADRID. Albert Rivera y Pablo Iglesias han decidido aparcar momentáneamente sus diferencias y aunar fuerzas en el Congreso para impulsar de forma conjunta una reforma de la ley electoral antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2019.

Con ese objetivo los equipos parlamentarios de Ciudadanos y Podemos -con sus portavoces Juan Carlos Girauta e Irene Montero a la cabeza- mantendrán el jueves la primera reunión de trabajo en la que pondrán sobre la mesa sus respectivas propuestas, que ya han abordado en conversaciones informales durante los últimos meses. Ambas formaciones coinciden en la necesidad de lograr un modelo más proporcional en el que todos los votos valgan lo mismo, sin diferencias entre provincias ni zonas rurales y urbanas, un cambio que perjudicaría a PP y PSOE.

Desde Podemos aseguran que acudirán a este encuentro «con la mente abierta» y dispuestos a negociar. En las últimas semanas el partido de Iglesias ha perfilado sus propuestas y ha renunciado a algunas de las iniciales, como la de cambiar el número máximo de diputados para aumentarlo a 400. Ayer, el secretario de Organización, Pablo Echenique, arguyó que tendría «pocos efectos» sobre la proporcionalidad. Razón por la que el partido morado apuesta por cambiar la fórmula de reparto de escaños y pasar del método D'Hont, que favorece a los partidos con más votos, al sistema Saint Lague, que se utiliza por ejemplo en Alemania y Noruega y es más proporcional porque refleja mejor el principio de «una persona, un voto».

El mismo principio que comparte Ciudadanos, que defiende que «hay alternativas a la ley D'Hondt» y mantiene su propuesta de implantar el modelo alemán, en el que una mitad de los diputados se elegiría en una circunscripción única y la otra, en distritos de un solo escaño de 230.000 habitantes. Un cambio de las reglas de juego que, sin embargo, implica una reforma de la Constitución. De ahí que la formación naranja esté dispuesta a explorar otras vías que sólo exijan modificar la ley electoral, aunque necesitaría de todas formas al PSOE.

En el acuerdo de Gobierno que Pedro Sánchez firmó con Rivera en febrero de 2016, los socialistas se comprometían a «incrementar la proporcionalidad» y a «desbloquear las listas». De momento, están abiertos al diálogo aunque no han dado muestras de querer sumarse al pacto y creen que debe darse dentro de los cauces institucionales habilitados. Mientras, el PP no ha decidido aún rescatar su propuesta de reforma electoral. Por ahora, sólo espera que Podemos y Ciudadanos se comprometan en público a respetar que gobierne la lista más votada y que tras los comicios municipales de 2019 no se altere el mandato de las urnas «en los despachos y en los bares».

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