El PP y Ciudadanos llevan al límite su enfrentamiento con las finanzas como ariete

El tesorero de Rivera responde a las críticas a su partido en el Senado con la acusación de que los populares «ocultan»» 25 millones cada año

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. El Partido Popular y Ciudadanos llevaron ayer al extremo su enfrentamiento, hasta el punto de acusarse mutuamente de financiarse de manera turbia. Fue en el Senado, en la comisión sobre la investigación de las cuentas de los partidos que controlan los populares gracias a su mayoría absoluta en la Cámara alta. El PP había reservado la jornada parlamentaria para hostigar a la formación de Albert Rivera por las deficiencias contables cercanas a los dos millones de euros que el Tribunal de Cuentas ha detectado en los ejercicios de 2014 y 2015, y que dos de sus responsables confirmaron en sede parlamentaria. Pero Ciudadanos se defendió de los ataques acusando, a su vez, al PP de «ocultar» cada año en sus cuentas 25 millones de ayudas públicas.

La tensión entre las dos formaciones -que en teoría sigue siendo socias de Gobierno- se elevó ayer hasta las más altas cotas durante la comparecencia en la Cámara alta del tesorero de Ciudadanos, Carlos Cuadrado. El PP llevaba meses esperando este momento para interrogar al máximo responsable de las finanzas del partido naranja por el informe del Tribunal de Cuentas, que puso en cuestión los números de Ciudadanos texto que los populares han convertido en su ariete contra la formación de Albert Rivera.

El órgano fiscalizador, en síntesis, sostiene que Ciudadanos no ha justificado suficientemente gastos de 860.444,93 euros en 2014 y de 1.166.480 euros en 2015. Un dinero que habría empleado -entiende el PP- para justificar asesorías y para traspasar fondos de grupos institucionales de la formación a las arcas del partido.

«Limbo»

Dos consejeras del Tribunal de Cuentas (María Dolores Genaro y María José de la Fuente) apuntaron ayer ante la comisión del Senado que efectivamente Ciudadanos habría usado un «vacío» o «limbo» legal para hacerse con fondos desde sus grupos municipales y autonómicos. Y con esa munición, el portavoz del PP, Luis Aznar, acusó al partido naranja de atesorar un «cúmulo de irregularidades» en sus finanzas, de «presentar unas cuentas que no se corresponden a la realidad de su partido» y de no «justificar documentalmente» esos casi dos millones de euros. «El Tribunal de Cuentas les ha dado un revolcón», reprochó Aznar al responsable de finanzas de los liberales, antes de comparar las cuentas de Ciudadanos con las de Bildu, Aralar, Compromís o Izquierda Unida.

El debate a partir de entonces se tornó bronco, hasta el punto de que la comisión se dio por zanjada antes de una hora, después de que el propio Cuadrado insinuara que el senador del PP le estaba amenazando. Para entonces, el tesorero había prometido mandar al PP «un disco duro» con sus cuentas, con la condición de que Génova no lo destruyera a martillazos. Carlos Cuadrado, que ya había declarado anteriormente en esta comisión, se limitó a señalar que los descuadres detectados por el Tribunal de Cuentas en su informe se deben a cuestiones contables exclusivamente.

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