El PP y Ciudadanos discrepan sobre la retirada de Rajoy

Rivera y Rajoy, tras firmar su pacto con el que Ciudadanos se comprometió a respaldar la investidura del líder del PP. :: j. carlos hidalgo / efe
Rivera y Rajoy, tras firmar su pacto con el que Ciudadanos se comprometió a respaldar la investidura del líder del PP. :: j. carlos hidalgo / efe

Los populares defienden que la decisión compete «únicamente» al presidente mientras los liberales insisten en que «lo tiene firmado»

M. E. ALONSO MADRID.

Mariano Rajoy se siente «en forma» para optar a un tercer mandato. Así lo reconoció la semana pasada tras mantener el tradicional despacho veraniego con el Rey en el Palacio de Marivent, echando por tierra el pacto que el propio presidente del Gobierno firmó el pasado agosto con Ciudadanos a cambio de que apoyaran su investidura. Entre las 150 medidas que las dos formaciones consensuaron, el líder del PP se comprometía, en el punto 96, a no estar más de ocho años en el cargo.

La declaración de Rajoy, pese a que fue realizada en un tono distendido, hizo sonar las alarmas en el partido de Albert Rivera, que insiste en que el acuerdo está para cumplirse y anticipa que pondrá de nuevo encima de la mesa su exigencia a la vuelta del verano. «Él verá si cumple con su palabra o si cambia de opinión», advirtió su secretario general, José Manuel Villegas.

En el PP, la posición oficial es la de defender las opciones de Rajoy como «líder indiscutible», en palabras del vicesecretario de Política Autonómica y Local, Javier Arenas, para quien dentro del partido no hay debate alguno sobre la sucesión y es unánime el convencimiento de que el hoy presidente del Gobierno está «absolutamente legitimado» para aspirar otra vez a la reelección. Una decisión que, en todo caso, le compete tomarla «únicamente a él», tal y como defendió el pasado miércoles el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

El barón gallego, uno de los nombres que suenan con más fuerza en el orden sucesorio del PP, consideró «muy bueno» tanto para España como para el Ejecutivo que Rajoy «esté con ganas y quiera seguir ganando elecciones». Para Feijóo, el pacto con los liberales ataca los «derechos civiles» del presidente y recordó, en todo caso, a la dirección naranja, que Rajoy puede presentarse a la reelección cuantas veces quiera.

Un punto con el que discrepa Ciudadanos, para quien el acuerdo político dejaba meridianamente claro que estaba pensado para que Rajoy no volviera a repetir como candidato en las próximas elecciones. «Una cosa son las ganas y otras las realidades. Yo entiendo que quizás el señor Rajoy tenga ganas de seguir pero el interés de la democracia española está por encima», alegó el secretario del grupo parlamentario, Miguel Gutiérrez.

A pesar de que el PP quiere dejar las manos libres a Rajoy para que renuncie cuando lo considere oportuno, en la formación centrista pelearán por cumplir con el guión pactado. Por ello, sondearán a otros partidos tras el parón estival para no presentar esta medida en solitario, después de un primer intento fallido en marzo. Ante las reticencias de los populares, la formación de Rivera llegó a negociar este punto con Podemos, que coincidió en la conveniencia de limitar los mandatos del presidente y de otros cargos públicos. Ambas formaciones además valoraron que la reforma se podría hacer a través de la introducción de una cláusula de «inelegibilidad» en la Ley de Gobierno, que aprobó el Ejecutivo de José María Aznar.

Bastaría, en su opinión, con modificar un párrafo de su artículo 11 en el que se establecen los requisitos para ser miembro del Ejecutivo. Sin embargo, tanto PSOE como PP reaccionaron al momento señalando que esta cláusula podría ser inconstitucional y el debate se quedó ahí.

Vulnerar la Constitución

Los populares siempre han mantenido dudas sobre la oportunidad de aplicar esta medida propia de un régimen presidencialista a uno parlamentario, donde al presidente no le eligen directamente los ciudadanos, sino sus representantes políticos. También, sobre el riesgo de estar vulnerando con esta medida el derecho al sufragio pasivo que contiene el artículo 68.5 de la Carta Magna, según el cual no se puede restringir el derecho a ser elegible como representante de la soberanía nacional a ningún ciudadano. En todo caso, los de Rajoy consideran que cualquier cambio en la ley de Gobierno no debe afectar de manera retroactiva al político gallego.

Aunque en Génova admiten que el compromiso con Ciudadanos está firmado, recuerdan que esas dudas jurídicas ya fueron expresadas en la mesa de la negociación con Ciudadanos el pasado verano, pero al final los conservadores accedieron a firmar una medida que los de Rivera ya habían introducido en los acuerdos autonómicos. Es el caso de la Comunidad de Madrid, donde se reinterpretó que el plazo máximo para el presidente regional debe ser de ocho años o «dos legislaturas».

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