Cifuentes deriva la polémica sobre su máster a la justicia sin aportar nuevas pruebas

Cifuentes, ayer, durante la reunión del Comité Ejecutivo del PP de Madrid. :: PACO CAMPOS / EFE/
Cifuentes, ayer, durante la reunión del Comité Ejecutivo del PP de Madrid. :: PACO CAMPOS / EFE

La presidenta anuncia una querella y da permiso a la Universidad Rey Juan Carlos para publicar su trabajo cuando aparezca

NURIA VEGA

madrid. Cristina Cifuentes derivó ayer la controversia sobre su máster en Derecho Autonómico de la arena mediática a la judicial. Cinco días después de que estallara la polémica sobre si obtuvo el título de manera fraudulenta, la presidenta de la Comunidad de Madrid resolvió llevar el asunto a los tribunales. No se extendió en más explicaciones ni aportó nuevas pruebas que avalen su versión de los hechos. Ni siquiera compareció ante la prensa. Con la sensación de estar siendo víctima de una «cacería», la líder del PP madrileño se dirigió a su partido en un discurso en abierto para proclamar que es la «hora de la justicia».

No empleará los medios de la formación conservadora ni los de la Comunidad de Madrid en su defensa. A través de un abogado particular, Cifuentes interpondrá una querella -una «querella criminal», enfatizó- contra el director de 'eldiario.es', Ignacio Escolar, y Raquel Ejerique, la redactora que informó sobre las supuestas irregularidades en el máster. Aplaudida por los suyos, garantizó así una respuesta «contundente» a las «acusaciones de acoso y derribo» y las «falsedades» extendidas.

Fue el miércoles pasado cuando saltó a la luz que la Universidad Rey Juan Carlos pudo conceder el título a la dirigente del PP sin haberse presentado a dos asignaturas durante el curso 2011-2012. Según la información publicada, una funcionaria cambió el expediente en 2014 para introducir un «notable» en los campos que quedaban pendientes de calificación. El rector de la institución atribuyó a un «error de transcripción» que las notas no figuraran en el sistema. 24 horas después, sin embargo, ordenó la apertura de un procedimiento administrativo que aclare lo ocurrido.

Rajoy traslada el «apoyo, reconocimiento y cariño» de la dirección del PP a la líder regional

Campaña de desprestigio

De las dos materias en cuestión, una se corresponde con el trabajo de fin de máster. Una disertación que, según la universidad y el acta entregada por Cifuentes, la presidenta defendió el 2 de julio de 2012, aunque haya eludido hasta ahora hacer pública la tesis. Este es el extremo que más recelos despierta en la oposición y que incluso ven con extrañeza algunos cargos del PP. Fuentes del entorno de la dirigente madrileña, sin embargo, anunciaron que ya se ha autorizado a los responsables de la Rey Juan Carlos a publicar el escrito en cuanto aparezca y mostraron su convicción de que así será.

En cuanto al resto de cabos sueltos, sobre los que la presidenta tendrá que responder el 4 de abril en un pleno extraordinario en la Asamblea de Madrid, sus asesores explican que si Cifuentes no asistió a buena parte de las clases presenciales, fue por un acuerdo con el profesorado.

«Es el mundo al revés -se quejó la líder madrileña ante el comité ejecutivo territorial del PP-. Quienes más combatimos la corrupción y las malas artes, nos vemos perseguidos y calumniados. Pero conmigo no van a poder». Esta, de hecho, no es la única «operación» de intento de «destrucción» que Cifuentes ha detectado. Hace tiempo que cree sufrir «ataques feroces y despiadados» que atribuye a su afán por «levantar las alfombras» caiga quien caiga.

Es por eso que en el PP de Madrid muchos ven tras las campañas de desprestigio a aquellos que, como Francisco Granados o Ignacio González, se han quedado por el camino al destaparse los casos Púnica y Lezo. La cúpula nacional, en todo caso, no quiso alimentar ayer las teorías de fuego amigo y el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, sólo señaló que Cifuentes cuenta con el «apoyo, el reconocimiento y el cariño» de la dirección y Mariano Rajoy.

Los populares ubican en la esfera de lo personal el pulso que va a librar Cifuentes y de ahí que se limiten al respaldo afectivo. Además, no creen que este asunto vaya a costarle el cargo. Interpretan que Ciudadanos es cauto y que al PSOE no le interesa una moción de censura por mucho que su portavoz, Ángel Gabilondo, se mostrara dipuesto a ser candidato en caso de llegar a ese extremo.

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