Cifuentes no convence y tendrá moción de censura

El PSOE da el paso pese a no tener garantizado el apoyo de Cs, partidario de una comisión de investigación

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

Ni a su principal socio de legislatura, Ciudadanos, ni al principal partido de la oposición, PSOE, ni a a la cuarta fuerza de la Cámara, Podemos. La comparecencia extraordinaria de Cristina Cifuentes ante la Asamblea de Madrid no convenció a nadie. La presidenta madrileña fracasó en el objetivo de disipar las sospechas que apuntan a que obtuvo su máster en Derecho Autonómico por la Universidad Rey Juan Carlos de manera fraudulenta y ahora se enfrenta a las consecuencias. La fundamental: una moción de censura encabezada por los socialistas.

Las posibilidades de que esa iniciativa pueda salir adelante son relativamente escasas y tanto el portavoz del partido opositor en el Parlamento regional, Ángel Gabilondo, como el líder del PSM, José Manuel Franco, eran perfectamente conscientes de ello cuando anunciaron su presentación, no en el propio pleno sino dos horas después de haber escuchado a la líder del los populares madrileños defenderse en la tribuna con ímpetu pero pocos datos nuevos. «Nosotros no hemos mirado las garantías que teníamos -admitió el exministro y eventual candidato a la presidencia- sino la necesidad de hacer lo adecuado».

Sin el respaldo de Ciudadanos, o al menos su abstención, los socialistas no tienen nada que hacer. Y por más que el líder de esta formación en Madrid, Ignacio Aguado, fuera tremendamente duro en su intervención frente a Cifuentes, a la que restregó media docena de contradicciones inherentes a su relato -entre ellas las que afectan a su trabajo fin de carrera, aún sin aparecer, y las que puso sobre la mesa este miércoles 'El Confidencial', según el cual dos de las tres firmas que aparecen en el acta del tribunal que la examinó estarían falsificadas-, evitó exigir medidas contundentes.

Aguado se limitó a amenazar con crear en la Asamblea una comisión de investigación sobre lo ocurrido para acabar de determinar si, como publicó 'eldiario.es' la presidenta de la Comunidad de Madrid logró que le dieran por aprobados los estudios de postgrado modificando el registro dos años después de que concluyera el curso y cambiando dos notas que aparecían con un 'no presentado' por sendos notables (7,5), uno de ellos, precisamente, en el trabajo de fin de máster desaparecido.

Líder «moribunda»

Los socialistas y Podemos no recibieron la propuesta con demasiado entusiasmo. «La comisión de investigación me parece muy bien -dijo la dirigente de la formación morada, Lorena Ruiz-Huerta- pero no hace falta que sigamos manteniendo a Cifuentes como presidenta». Lo mismo apuntó Gabilondo. Fuentes del PSM alegan que Ciudadanos no exige la dimisión inmediata de la dirigente popular porque «le interesa una presidenta moribunda» en lo que queda de la legislatura de cara a las elecciones del próximo año.

Lo cierto es que Aguado también llegó a decir que a su partido «no le temblará el pulso» y se remitió a lo ocurrido en Murcia cuando, hace ahora un año, la amenaza de apoyar esa otra moción de censura con la que amagó el PSOE obligó al PP a dejar caer y sustituir al presidente Pedro Antonio Sánchez, imputado en el 'caso Púnica'. Eso sí, al mismo tiempo insinuó que no cree que haya llegado el momento de dar ese paso.

A estas alturas, en realidad, al PSOE le importa poco si fracasa en su intento de investir a Gabilondo o no porque entiende que si no le apoya Ciudadanos, que al fin y al cabo es también su rival, quedará retratado como báculo de un gobierno bajo sospecha de corrupción.

Lo que tampoco está claro es cuál será la posición de Podemos. Ruiz-Huerta ya avisó, antes de conocer la intención firme de los socialistas, de que sus ganas de acabar con el Ejecutivo del PP no le llevarán a aceptar cualquier programa, y las posibilidades de llegar a un plan que pueda ser respaldado por su partido y Ciudadanos es limitada.

Gabilondo alegó que tampoco hay que pensar en un programa político de calado porque apenas queda un año de legislatura. A su juicio, lo que hace falta es dar respuesta a lo urgente y evitar que la Comunidad de Madrid viva pendiente de los escándalos de una presidenta que ayer volvió a presentarse como víctima de una «operación de descrédito» de la oposición y de su propio partido sin aportar pruebas distintas a las ya tachadas de insuficientes por las demás formaciones regionales.

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