El censo universal, una fórmula que no recoge la ley

D. GUADILLA

La Generalitat echó mano ayer de un mecanismo inusual para intentar sortear el bloqueo realizado por la Guardia Civil de las aplicaciones con las que sus impulsores querían celebrar el referéndum y el cierre de diversos colegios electorales: el censo universal. En unos comicios normales, cada votante tiene asignado un centro de votación, una mesa y una urna. No puede introducir su papeleta en ningún otro lugar. Con el censo universal se saltan esos trámites. Un ciudadano puede votar dónde quiera. Surgen varias preguntas.

¿Es legal? La realidad es que la legislación española no lo recoge. Tampoco lo hace la Ley de Transitoriedad redactada por las propias fuerzas soberanistas. Esta normativa establece que el censo electoral «se ordena por secciones» y no da la posibilidad de votar sin sobre, una vía que abrió ayer el Govern al comprobar las dificultades con las que se iba a celebrar el referéndum. La ley, aprobada el pasado 6 de septiembre, sí fija una única circunscripción, Cataluña. Pero no regula el censo universal.

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