A la caza y captura de los tres terroristas huidos

Control policial en Ripoll. / Reuters

Los Mossos investigan si el imán de Ripoll fue quién radicalizó a la célula mientras tratan de localizar al yihadista de Las Ramblas

MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La investigación sobre la célula terrorista que atentó el jueves en Las Ramblas y ya en la madrugada del viernes en Cambrils está más abierta que nunca. Los servicios de Información de los Mossos, tres días después de la matanza, buscan sin cuartel a los, al menos, tres yihadistas que habrían escapado con vida a los ataques en Cataluña. La actividad de los operativos es frenética porque, al mismo tiempo, también tratan de desentrañar quién o quiénes adoctrinaron y prepararon a un puñado de jóvenes magrebíes para tratar de perpetrar una cadena de atentados sin paragón en Europa. Los terroristas -de acuerdo con los últimos análisis de los Tedax- pretendían trasladar a Barcelona las «tácticas de guerra» y los atentados suicidas de gran envergadura que los muyahadines del Daesh llevan a cabo en Siria e Irak contra las tropas de El-Asad. De hecho, se investiga incluso si pretendían hacer volar la Sagrada Familia.

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Según revelan mandos de los Mossos, los investigadores siguen sin tener claro quién perpetró el atropello mortal en Las Ramblas. Su certeza es que fue «imposible cronológica y materialmente» que fuera uno de los cinco terroristas que fueron abatidos por los Mossos en la localidad tarraconense de Cambrils, situada a más de 120 kilómetros de la ciudad condal. Allí, la Policía autonómica mató a los jóvenes marroquíes y residentes legales en España Mossa Ouakbir (al que al principio se señaló como responsable de la matanza del centro de Barcelona), El Houssaine Abouyaaqoub, Said Aallaa y a los hermanos Mohamed y Omar Hychami, todos ellos entre 17 y 24 años.

Francia también busca al terrorista fugitivo

Las fuerzas del orden francesas buscan también al presunto terrorista Younes Abouyaaquoub al que los investigadores consideran uno de los miembros de la célula que atentó en Cataluña, indicó el semanal "Le Journal du Dimanche".

Una fuente de las fuerzas de seguridad francesas citada por el dominical explicó que se han puesto "todos los medios" para intentar dar con este marroquí de 22 años, que podría ser quien conducía la furgoneta que cometió el atropello masivo de la Rambla de Barcelona.

Esa fuente reiteró que, tras las verificaciones técnicas que se han llevado a cabo, "nada" vincula "por ahora" a los miembros de la célula con Francia.

El pasado viernes, el ministro del Interior, Gérard Collomb, ya había avanzado que no habían encontrado relaciones o ramificaciones en Francia de los autores de los atentados de Barcelona y Cambrils, y que en sus ficheros no aparece nadie que se sepa que estuvo vinculado con ellos.

En cualquier caso, -siempre según "Le Journal du Dimanche"- los servicios secretos franceses están trabajando en un número de teléfono francés que se encontró en la lista de contactos de uno de los sospechosos, sin que se pueda hablar hasta ahora de complicidad.

El coordinador francés de la lucha antiterrorista, Pierre Bousquet de Florian, señaló al periódico que con la pérdida de territorios que controlaba el Estado Islámico en Siria e Irak, la organización terrorista ya no tiene capacidad para organizar en Europa operaciones de grandes dimensiones, pero disponen en el Viejo Continente de una red de potenciales yihadistas de "bajo costo".

Entre ellos, hay "numerosos candidatos a la Yihad a los que impedimos irse a Siria" y cuyo principal medio de ataque es el atropello de una multitud con un vehículo, precisó Bousquet de Florian.

El coordinador, nombrado en junio para un cargo creado por el presidente francés, Emmanuel Macron, hizo hincapié en que esa amenaza está modificando la configuración del espacio público, porque se están dando "consignas de seguridad que se tienen en cuenta antes de cualquier manifestación".

En concreto, "se toman precauciones para el acceso de vehículos" a la vista de lo que ha ocurrido de forma repetida en diversos puntos de Europa desde el atentado con camión perpetrado en el Paseo de los Ingleses den Niza la noche del 14 de julio de 2016, día de la Fiesta Nacional francesa, que causó 86 muertos y 450 heridos.

Todas las miradas se dirigen a Younes Abouyaaqoub, de 22 años, el único de los cuatro yihadistas en busca y captura por las fuerzas de seguridad durante las últimas horas que no murió en el enfrentamiento con los Mossos en Cambrils. Sin embargo, altos mandos de la investigación apuntan a este periódico que tampoco tienen la certeza de que Abouyaaqoub fuera el autor material del atropello multitudinario de Las Ramblas.

Hay, al menos, otros dos sospechosos todavía huidos que, según el análisis de los expertos de los Mossos, podrían haber sido los conductores de la furgoneta asesina. Los investigadores han constatado que el jueves por la mañana, solo horas después de que la casa de la localidad tarraconense de Alcanar saltara por los aires cuando los terroristas manipulaban explosivos, un total de ocho jóvenes yihadistas de Ripoll abandonaron precipitadamente sus domicilios. Cinco murieron en el tiroteo con los Mossos en la Costa Dorada y tres, incluyendo Abouyaaqoub, siguen huidos. La tesis de los investigadores es que alguno de estos fugados, entre el que estaría el autor material del atropello de Las Ramblas, podría haber intentado huir a Francia. De hecho, Interior ya ha informado a París de las filiaciones de estos tres escapados.

Pero no solo los huidos concentran la atención de los servicios antiterrorista de la Policía autonómica. Los expertos del cuerpo se centran ahora en conocer la cúpula que inspiró a la célula, tanto desde el plano religioso y de adoctrinamiento como en el plano operativo. Los servicios antiterroristas de los Mossos d'Esquadra investigan si un imán de un oratorio de la localidad gerundense de Ripoll, en la que vivían todos los jóvenes terroristas, fue el que radicalizó a la célula y el que, probablemente, ideó la cadena de atentados de gran envergadura que los yihadistas pretendían llevar a cabo en Barcelona.

     

Con antecedentes

Los agentes de criminalística de la Policía autonómica registraron durante la madrugada del sábado la habitación alquilada de la vivienda de Ripoll que hasta el martes ocupó ese imán, Abdelbaki Es Satty, que desde entonces se encuentra en paradero desconocido. El imán, hasta el momento, es el único sospechoso relacionado con los atentados de Barcelona y Cambrils que tiene antecedentes yihadistas. Según explicaron fuentes de la lucha antiterrorista convivió en Vilanova i la Geltru con varios detenidos de una célula yihadista desmantelada en 2006. Es más, tuvo contacto indirecto con redes relacionadas con el 11-M y directo con el argelino Begacen Bellil, que se inmoló en un atentado suicida con un camión cebado de explosivos contra la base italiana de Nasiriya en Irak en noviembre de noviembre de 2003, causando una veintena larga de muertos.

El imán aseguró que se marchaba de vacaciones a Marruecos, donde tiene mujer e hijos. Los agentes buscaban objetos con su ADN porque quieren confirmar si este líder religioso es uno de los dos fallecidos en la explosión del miércoles por la tarde en Alcanar. Un cuerpo se encuentra en buen estado pero el segundo, hallado el viernes, está totalmente destrozado, lo que dificulta aún más su identificación.

Lo que sí tienen claro Mossos, CNI, Policía y Guardia Civil es que la docena de yihadistas veinteañeros no se embarcaron en un proyecto terroristas de estas dimensiones técnicas y logísticas solo con la tutela 'intelectual' de un imán. Los especialistas dan por hecho que la célula tuvo una dirección militar directamente ligada al Daesh, sobre todo después de las pruebas que los Tedax de la Policía autonómica están recopilando en el cuartel general de la célula, la casa de Alcanar.

Entre los escombros, los artificieros han encontrado triperóxido de triacetona, más comúnmente conocido como peróxido de acetona y que los yihadistas denominan coloquialmente como 'la madre de Satán'. Se trata del componente básico de los grandes artefactos explosivos que usa el Daesh, junto a botellas de gas, en sus mayores atentados suicidas con camiones, los que solía lanzar contra los cuarteles de las tropas sirias. La unión de estos elementos -insisten expertos de la seguridad del Estado- denota que los bisoños terroristas de Ripoll estaban siendo guiados por un experto militar, probablemente con experiencia de guerra en el 'califato'. Esta pista -admitieron ayer los operativos- por el momento está virgen, pues las prioridades son otras.

Por ahora, la línea de investigación más fiable que están siguiendo los Mossos es la de los detenidos. Y hay cuatro arrestados, aunque de muy diferente nivel. El primero, y sin duda más destacado, es Mohamed Houli Chemlal, herido grave en la explosión de Alcanar y, por ahora, el único supuesto yihadista vivo y en manos de las fuerzas de seguridad. Los Mossos le han apodado como el 'Jilguero' porque, desde el hospital, está cantando bastantes datos relevantes sobre los objetivos primigenios de la célula, si bien, al haber quedado fuera de juego tras la explosión, desconoce cómo sus compañeros de comando improvisaron los atentados de Barcelona y Cambrils y dónde pudieran encontrarse los tres huidos.

El segundo detenido es Driss Oukabir, hermano del fallecido Mossa Ouakbir. Es el melillense cuyo pasaporte apareció en la furgoneta de Las Ramblas y que fue arrestado cuando pretendía entregarse para denunciar el robo de sus documentos por parte de su hermano en la comisaría de Ripoll.

Y, según revelaron ayer fuentes de la investigación, los otros dos arrestado son también otros dos residentes en Ripoll y de menor envergadura: Salah el Karib, amigo de Mossa Ouakbir y que está siendo investigado por venderle billetes de avión y ayudarle con transferencias de dinero a Marruecos; y Mohamed Aallaa, hermano de Said, abatido en Cambrils, y usuario del Audi que los terroristas usaron para llegar a la Costa Dorada e intentar un nuevo atropello masivo.

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