Cataluña lidera por primera vez desde el inicio de la crisis el incremento del paro

Una operaria de SEAT trabajando en una de las líneas de montaje de su fábrica en Martorell (Barcelona). :: m. oesterle / zumapress/
Una operaria de SEAT trabajando en una de las líneas de montaje de su fábrica en Martorell (Barcelona). :: m. oesterle / zumapress

Suma 14.700 desempleados más en octubre, al tiempo que la creación de nuevos puestos de trabajo prácticamente se congela

LUCÍA PALACIOS MADRID.

Con 2.000 empresas menos, un turismo que cae un 30% y unas ventas un 20% inferiores, es normal que antes o después esto se dejara sentir también en el mercado laboral. Todo apunta a que la creación de empleo en Cataluña, el principal motor económico del país, se ha frenado en seco, algo que choca con el fuerte repunte que se ha experimentado a nivel nacional. Y sucede apenas un mes después del referéndum ilegal del 1 de octubre.

Los datos son más que reveladores: 14.700 parados más en esta comunidad y apenas 1.700 nuevos puestos de trabajo en octubre, con lo que hay un saldo negativo de casi 13.000 empleos menos, según las cifras publicadas ayer por el Ministerio de Empleo. Las empresas han paralizado sus contrataciones ante la posibilidad de que se declarase la independencia, proceso que seguramente no se reanudará hasta que la situación política y jurídica se clarifique. Ya habían advertido que la incertidumbre es la peor amenaza para el mercado laboral.

Así, Cataluña se alza como la región que lidera a nivel nacional el mayor incremento de parados, algo que no había sucedido al menos en la última década, esto es, prácticamente desde comienzos de la última gran crisis económico-financiera. Contabilizó 14.700 desempleados más y supera por más de 1.700 a Andalucía, la autonomía con mayor tasa de paro. Es verdad que octubre es de por sí un mes malo y siempre las listas del antiguo INEM aumentan al terminar la campaña estival, pero este año ha sido especialmente negativo; hasta el punto de que duplica la cifra de 2016, cuando hubo 7.325 desempleados más.

Para encontrar un incremento mayor hay que remontarse nueve años atrás, cuando en octubre de 2008, uno de los períodos más duros de la crisis, se sumaron de golpe casi 24.000 parados más. Mucho tiene que ver con el turismo, pues el sector servicios aglutina la gran mayoría del empleo perdido (12.561), algo que coincide con el fin de la temporada estival pero que la crisis catalana parece haberlo agravado.

Por el contrario, España registró el segundo menor incremento del desempleo en octubre desde 2007. A nivel nacional se registraron 56.844 nuevos parados, más que en 2016 pero lejos de la media de los últimos ocho años, que refleja un aumento de más de 90.000 personas. De esta manera, el número total de personas sin encontrar trabajo asciende hasta los 3.467.026, el nivel más bajo de los últimos ocho años.

Al mismo tiempo, se detecta en Cataluña un estancamiento en la creación de empleo, pues solo se han generado 1.702 puestos de trabajo en octubre, un alza mínima del 0,05%. Muy lejos queda su cifra récord de afiliación en el mismo mes de 2016, cuando sumó 5.858 ocupados más (un alza de apenas el 0,2%), más del triple que ahora.

Este dato todavía es más preocupante si se compara con las regiones que lideran la creación de empleo, grupo en el que normalmente se sitúa Cataluña: Madrid, que con 39.219 afiliados más registra un ritmo del 1,3%, y Valencia, con un incremento mensual del 2,1% y 38.607 nuevos empleos. De la misma manera dicha comunidad sale muy mal parada si se compara con el dato nacional pues, con 94.368 ocupados más en octubre, el país alcanzó el segundo mayor ascenso de los últimos doce años, solo superado por el logrado el logrado en 2016.

Más «responsabilidad»

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, confirmó también esa parálisis que ya se temía: «Efectivamente se está parando la creación de empleo en Cataluña, porque la estabilidad política es fundamental para la generación de puestos y de oportunidades».

Por ello, aprovechó la ocasión para pedir «responsabilidad» y «compromiso» a todas las instituciones catalanas y cargos públicos, a fin de lograr devolver la estabilidad política y seguridad jurídica para las empresas. Según Báñez, «el gran objetivo nacional es que a esos 400.000 parados catalanes les llegue la oportunidad de empleo que merecen y que eso pase de la manera más rápida».

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