Campaña de minimítines y poca presencia de líderes

Marta Rovira interviene en un mitin en Badalona. :: Alberto Estévez / efe/
Marta Rovira interviene en un mitin en Badalona. :: Alberto Estévez / efe

La CUP ha protagonizado el acto con más público y Albert Rivera es el dirigente nacional con mayor participación

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Ni el Sant Jordi está de moda ni los líderes nacionales, como Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero que arrasaban en Barcelona, tienen el tirón de antaño. Lejos, muy lejos, quedan los tiempos en que las candidaturas casi se pegaban por alquilar el Palau Sant Jordi. De alguna manera, el que conseguía llenar el pabellón construido para los Juegos Olímpicos de 1992, tenía medio billete para la victoria de las elecciones. Así fue con Pasqual Maragall y también con Artur Mas. Eran otros tiempos. Lo de la plaza de toros con Felipe González ya casi queda en blanco y negro. Para estas elecciones se lleva la actuación en pequeño formato. Nada de grandes estadios, sino auditorios reducidos, conciertos en acústico, que dirían los 'tour manager' musicales.

Lo cual es una contradicción con el contexto político en que se celebran los comicios pues todas las encuestas vaticinan un recórd absoluto de participación, superando el 80%, cinco puntos como mínimo más que hace dos años. Ese gran interés por ir a votar el 21-D no tiene su reflejo en los actos de campaña, hasta ahora muy modestos.

Para muestra un botón. El mitin que Esquerra celebró el domingo pasado en Badalona, el más importante que va a organizar para una zona tan relevante desde el punto de vista poblacional y que era el más relevante de la primera semana de campaña, solo acudieron 500 personas. No es que cogiera de sorpresa a los organizadores, ni que supusiera un pinchazo. El aforo estaba completo, los republicanos no esperaban a nadie más. Ni siquiera el estreno de Carme Forcadell en campaña animó a los electores.

Junts per Catalunya y la CUP eligen el mismo pabellón para el acto central de campaña

Lo de Badalona ha sido una tónica en la mayoría de candidaturas. Hasta la fecha, el acto más multitudinario (sin contar el de Bruselas, que tenía formato de manifestación y a la que acudieron 46.000 personas) lo ha protagonizado la CUP. Los anticapitalistas reunieron a 2.000 personas en el pabellón del Valle de Hebrón de Barcelona el domingo pasado en el mitin central de su campaña, el mismo lugar que eligió Pablo Iglesias para darse a conocer en Cataluña, en diciembre de 2014, ante unas 3.000 personas y 2.000 más que se quedaron fuera.

En Barcelona hay polideportivos con más aforo, sin necesidad de recurrir al Sant Jordi que cuesta mucho llenar, y Junts per Catalunya ha escogido también el del Valle de Hebrón para su mitin estelar este viernes. Esquerra celebrará su fiesta central el sábado en el teatro Grec de Barcelona, un recinto casi idílico y con mucha solera, pero con una capacidad que no supera los 2.000 asientos. El cierre lo hará el martes en Sant Vicenç del Horts, el pueblo de Oriol Junqueras. En 2015, Junts pel Sí organizaró su acto de cierre ante las fuentes de Montjuïc, ante unas 70.000 personas, y el mitin central fue en La Farga de L'Hospitalet, ante 9.000 seguidores.

El secreto de Ciudadanos

Ciudadanos celebrará este domingo su mitin central de campaña. Fuentes de la candidatura no quisieron concretar el emplazamiento. Cuatro días antes de las elecciones, la candidatura de Inés Arrimadas prepara una demostración de fuerza que le sitúe, como apuntan las encuestas, en la 'pole position' para la victoria. Está anunciada, en cualquier caso, la presencia de Albert Rivera, como ha hecho en los dos fines de semana de la campaña. De los 16 días que tiene la carrera electoral, Rivera habrá participado en seis. Una estrategia que busca no eclipsar a Arrimadas, aunque ya tiene suficiente cartel en Cataluña.

Lo mismo ocurre con Pedro Sánchez. El PSC ha diseñado una campaña donde todo el protagonismo lo tiene el candidato, Miquel Iceta, para que la cita no se convierta en una contienda nacional. Si en 2015, Sánchez estuvo siete días en Cataluña, en esta ocasión se reserva solo los fines de semana. Aunque su agenda estará cargada, como la del sábado pasado que dobló actuación en Lleida y Mataró.

El presidente del Gobierno es quien menos se dejará ver por la campaña, con solo tres o cuatro intervenciones. Perfil bajo, en unas elecciones en las que el PP puede quedar en última posición y en las que si Mariano Rajoy se implicara más podría resultar el gran derrotado. Le ocurrió a Pablo Iglesias en 2015, que se volcó y los resultados obtenidos por la coalición de Podemos fueron discretos. Esta vez, apenas se le espera. Solo dos visitas, la de Tarragona del pasado lunes y la del sábado que viene en el mitin central, junto a Colau y Domènech. Podemos da todo el protagonismo a los comunes, por aquello de que en la izquierda catalana no está bien visto el sucursalismo.

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